
Enmarcado en sus 50 años, no había una mejor forma de celebrar que con una variedad de aeronaves surcando los cielos sunchalenses. Esto fue lo que ocurrió entre sábado y domingo, permitiendo que nuevamente la ciudad tenga un Festival Aéreo como había sucedido por última vez hace una década y media.
Gabriel Mosso, presidente de la institución, evocó la figura de quienes cinco décadas atrás, decidieron darle forma a este espacio. «Hoy podemos decir con orgullo que el aeroclub es una realidad viva que ha formado pilotos, ha brindado servicios a la comunidad y ha sido un espacio de encuentro, amistad y trabajo en equipo», dijo.
«Celebramos mirando hacia atrás con gratitud pero hacia adelante con entusiasmo. Nos esperan nuevos desafíos, nuevas generaciones de profesionales de la aviación que encontrarán en este aeroclub un espacio para aprender, soñar y volar alto», continuó.
Más allá del acto protocolar y los reconocimientos, en el amplio predio se dieron cita diversas propuestas relacionadas con la práctica aeronáutica, charlas temáticas y otros complementos que le aportaron variedad de entretenimientos a los asistentes.
Como viene ocurriendo en el último tiempo, la presencia del Aermacchi que pilotara Owen Crippa, fue uno de los principales focos de atención para los presentes, interactuando con el sunchalense y registrando recuerdos imborrables.


