Mientras se trata de dejar atrás la derrota del pasado miércoles y se organiza el complejo viaje que se realizará rumbo a Salta para jugar el lunes ante Central Norte, Unión transita momentos de definiciones. Las versiones que circularon en la mañana, daban cuenta de la presentación de renuncia por parte del entrenador Walter Grazziosi y una decisión de la dirigencia de no aceptarla, algo que habría derivado en nuevas reuniones para intentar buscar un punto de equilibrio que beneficie a todas las partes.
Ninguna de las dos posturas sorprendió puesto que, en primera instancia, la reacción del Técnico era esperable, toda vez que a la seguidilla de malos resultados se le agregó este miércoles cuestionamientos y encontronazos con los hinchas. Por otra parte, el hecho de no aceptar este alejamiento prematuro, también está en consonancia con lo que expresó Cristian Astore esta misma semana en donde sostuvo que la intención es la de apoyar el proceso y no basarse en resultados.
Lo cierto es que el Bicho viene a los tumbos y ya pocos reparan en el funcionamiento sino que se centran en el rendimiento en donde no es común ver a Unión navegar tan cerca de la pérdida de categoría. Pocos reparan en que la realidad marcaba que la conformación del equipo estuvo signada por limitaciones que lo ponían de movida en este segmento de equipos a pelear por seguir en el Federal A. Además, en varios partidos, la suerte no lo ha favorecido e incluso ahora, se suman también lesiones y ausencias, lo que hace que todo sea más cuesta arriba aún.
Por lo pronto, más allá de lo que suceda en las próximas horas por Grazziosi y su equipo de colaboradores, los jugadores deberán enfocarse en lo que vendrá: uno de los viajes más largos para visitar a un rival complejo, que por ahora está cerrando el podio de la clasificación pero que busca más.

