Esta tarde se jugó la edición número 138 en el historial del clásico del fútbol de nuestra ciudad (el partido 22 en el fútbol de AFA), donde Unión volvió a ganar, en este caso 3 a 2 y sacó una diferencia de 14 partidos en su favor.
El cotejo jugado en el estadio de La Avenida Belgrano, fue realmente emotivo porque tuvo los condimentos necesarios como para atrapar al simpatizante que en buen número fue a la cancha, a ver el primer clásico oficial dentro del Torneo Federal, tras aquel descenso de Unión en 2012.
Antes del cuarto de hora, Unión, con goles de Vitarelli y Calamari, lo ganaba dos a cero, y por si fuera poco, Libertad perdía por expulsión a Federico Allende, lo que hacía que cualquier simpatizante local imaginara un triunfo sin demasiadas complicaciones, algo que no aconteció, porque Libertad, más allá de no ser brillante, nunca bajó los brazos.
Unión cedió el terreno para trabajar de contragolpe, pero en el equipo de Barraza Luis Ribero, medio volante, medio atacante, asumió la responsabilidad de conducir a su equipo para poder llevarlo cerca del arco de enfrente. Es así como Libertad llegó primero a descontar (27′), cuando Stucky «movido en el aire» no pudo retener el balón, y a empatar después, diez minutos más tarde, tras un centro del propio Ribero desde la derecha y un cabezazo perfecto de Baccarini.
Terminó mejor, con mayor ambición y convencimiento la visita que con un hombre menos logró empatar merecidamente el partido, ante un Unión que mostraba más dudas que certezas, especialmente en el andamiaje generalizado del equipo.
Segundo tiempo
Desde el inicio Molina reemplazó a Peirone, y Unión estuvo muy cerca del gol, cuando tras un centro de Rojo desde la derecha, Vitarelli, con todo el arco a su disposición «se pasó de largo» y no pudo definir, mientras que en contrapartida Ribero, remató fuerte abajo apenas afuera.
Se vino el tiempo de los cambios, con el correr de los minutos cada técnico movió las piezas, como si la cancha fuera un tablero de ajedrez, intentando equivocarse lo menos posible. Es por eso que Barraza, con buen criterio sacó a Ribero, extenuado y de gran partido, para que ingrese Cerato.
Por su parte, Unión exigía por izquierda, cuando Vitarelli metió el centro y la pelota dio en la mano de Ibáñez dentro del área, para que el arbitro Echavarría marque la pena máxima, que Unión no supo aprovechar porque el remate ejecutado por Ibarra fue desviado por el arquero Mazzón, arrojándose sobre su caño derecho.
A 15′ del final, Barraza intentó reacomodarse del medio hacia atrás. Es por eso que, Beltramo reemplazó a Baccarini, quien más allá de marcar un gol, jugó un buen partido. Al mismo tiempo, Tosetto le contesta con el ingreso de Velasco -volante ofensivo- por Javier Felippe, un marcador de punta lateral, algo que al técnico de Unión no le dio resultado porque el ingresado, duró apenas 4 minutos en la cancha, ya que se fue expulsado por falta a Ceratto.
Todo parecía indicar de que el resultado final iría camino al empate, algo que en verdad, no le sentaba mal de acuerdo a lo que había sido el trámite del partido, pero, a Unión, le «quedaba un cartucho más», y «gatilló», cuando vino el centro de la derecha, y dudó la defensa de Libertad, dándole la oportunidad a la aparición de Vitarelli, quien de cara al arco de la Calle Gaby Miretti, marcó el gol de la victoria.
Una victoria trabajada, más de la cuenta, más aún por cómo se dio el trámite del juego, una victoria que se fundamenta en eso de ser insistente y no dejar de pensar nunca en el arco de enfrente, una victoria ante un rival dignísimo que entregó absolutamente todo y más allá de la adversidad nunca bajó los brazos.









