
Todo comenzó como era de esperarse, con el 9 tirado todo en ataque, sumando tiros de esquina y tratando de sofocar a Unión dentro de su campo de juego pero nadie contaba con Charra que muy temprano, sacó un patadón de otro planeta para, casi desde la mitad de la cancha, clavarla en un ángulo del adelantado Taverna. A partir de allí y con el global favorable 4-2 a los de Isabella, pareció que el 9 iba a tener que quemar las naves. Sin embargo, a pesar de que la visita se paró como para salir de contra, no tuvo demasiados inconvenientes ya que los delanteros del local penaban por el campo de juego sin generar demasiado.
Muy pocos fueron los argumentos demostrados por los rafaelinos en la primera parte para pelear por la clasificación. Si todo seguía así, no quedaba más que esperar por el final del partido y con el de la serie ya que más que merecido era el triunfo y pasaporte de los albiverdes. El tiempo corría a favor de la visita que se plantó en el centro del campo y allí armó su búnker como para resistir los embates del nueve que no llegaban con la intensidad esperada. Aunque por momentos Unión se plantó bastante retrasado en defensa, no tuvo que pasar grandes apremios. En ataque tampoco generaba mucho, más allá de algunos latigazos individuales de Centurión y Samuel Ingaramo, quienes padecieron el accionar de los jueces que rápidamente levantaban las banderas de inhabilitación, en algunos casos generando dudas acerca de la posición.
Eran dos los tantos que debía convertir el local para aspirar a la fase siguiente, la apertura llegó promediando el complemento, por intermedio de Alejandro Donatti, quien se aprovechó de una salida en falso de Diego Nuñez. Así le ponía incertidumbre al final y mayor expectativa para el público que se había acercado a la cancha.
Era otro Unión tras el gol, mucho más retrasado, aguantando, lejos de lo que había producido en el primer tiempo. Donatti seguía ganando de cabeza, evidenciando dificultades de su marcado. Conrado Bessel se sumó a la ráfaga juliense para marcar su tanto y dar vuelta el resultado en unos pocos minutos. Así de rápido se desmoronó todo, no hubo tiempo como para lograr el empate que hubiese representado la clasificación y los albiverdes se despidieron hasta setiembre.

