Historia sobre rieles: El esplendor del «General Mitre»

Parte del personal asignado a la Estación de Tren Sunchales.

(*) – En 1887 llegó el Ferrocarril Central Argentino, con la meta de continuar el tendido de sus líneas hasta Tucumán. El denominado «Central Argentino», se llamó luego «General Bartolomé Mitre».

Arrancando de la ciudad de Rosario, llegó a Rafaela y tres meses después a Sunchales, para extender más tarde sus vías hasta Santiago del Estero y Tucumán.

Un primer Jefe de Estación debió ser personal suficiente para estar a cargo. Bajo su idoneidad se produjo «el mantenimiento de las vías y la prolongación de las mismas, como así también la reparación de máquinas», pues se contaba con galpón de locomotoras.

Unos años después llegaría el cargo de telegrafista. Corría ya sobre la población el siglo nuevo, allá por 1905, Martín Funes asumió la responsabilidad de esta función y su nombre ha sido el primero en los registros del personal ferroviario.

Movimiento cotidiano
Un jefe, cuatro auxiliares, dos telegrafistas, cuatro guardabarreras, siete peones cambistas, conformaban el Departamento de Tránsito y tenían tres turnos de ocho horas cada uno. En el cruce con el Ferrocarril Belgrano había cuatro señaleros y otra dependencia era la de Vías y Obras para mantenimiento, con un jefe, un capataz y 25 personas que se trasladaban en una zorrita.

«La Estrella del Norte» (Tucumán a Retiro) y el «Mixto» (Tucumán a Rosario), en cantidad de ocho diarios; además de los trenes de carga (vagones con capacidad para 50 toneladas cada uno), en una suma de cinco diarios, dan una idea del trajín ferroviario.

Aquí estaba establecida la posta para cambio de personal, lo cual demandaba unos 20 minutos. La capacidad para pasajeros en 2º clase era de 103 personas por coche (cinco en total), de 1º clase: 73 pasajeros (tres en total) y dos pullman de 50 lugares cada uno, hacían un total de 931 pasajeros cuando pasaban completos.

Nombres para el recuerdo
Todo se transportaba a través del tren. Hasta el pescado, que don Geuna recibía en cajones con hielo; cereales, telas, etc. Para la fábrica SanCor había un desvío que llegaba hasta la planta y también para el Molino Harinero.

Sancor Seguros tenía asignados asientos pullman para los viajes de sus empleados.

Se trabajaba 8 horas sentado frente a la mesa del telégrafo; se retransmitían telegramas desde aquí, ya que había un convenio con el Correo y algunos pueblos solo tenían estafeta, así que se usaba el ferrocarril para la comunicación. Se recibían y despachaban hasta 250 telegramas por día.

Sunchales era oficina retransmisora hasta Sa Pereyra al sur y hasta Las Palmeras al norte. Allí recibían telegramas también los habitantes de Moisés Ville, ya que se comunicaban con el resto del país y con Israel.

Había dos empleados exclusivos para la atención de este servicio. En encomiendas estuvo Hugo Braica; en cargas Pagés, Acuña, Galoppo; había auxiliares como Repetto; peones cambistas y la cuadrilla de vía y obra.

(*) Libro de los 125 años de Sunchales.

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