(Por: Cancha Llena) – La economía de palabras en cada respuesta no va en desmedro de la amabilidad y la atención a la conversación. Acaso Iván Delfino se afilie a los entrenadores que todavía confían en que toda su verdad está en el trabajo de cada día, en los entrenamientos de la semana y la ejecución de un plan en los partidos más que en lo que pueda decir ante un micrófono.
«No soy de hablar mucho», advierte mientras intenta una pose frente al fotógrafo. Un par de tomas en su nuevo ámbito de trabajo hacen de antesala para una charla desprovista de adornos dialécticos, pero en la que marca con claridad pautas y objetivos.
Después de haber dirigido a Libertad de Sunchales, Juventud Antoniana, Crucero del Norte y Patronato de Paraná, con el que ascendió a Primera, a este santafecino de 44 años le llegó la oportunidad de debutar como entrenador en la máxima categoría. La puerta se abrió en Temperley, un club a escala humana y administrado con prolijidad. «Después del compromiso moral que había con los jugadores de Patronato, para mí era complicado cortarles la ilusión a varios para algo por lo que habíamos luchado codo a codo. Eso y el desafío de venir a Buenos Aires, a un equipo de Primera División, algo que es muy difícil para los entrenadores del interior, me hizo tomar la decisión de estar hoy en Temperley», asegura en relación al cambio de escudo en su buzo de entrenador.
«Las decisiones te das cuenta si fueron buenas o malas después de tomarlas, pero estoy seguro que esto es lo mejor», confía. El debut de Temperley en el torneo que se iniciará el 7 de febrero será de local frente a Boca. El Celeste compartirá la Zona 2 con cinco rivales directos en los promedios: Atlético de Rafaela, Defensa y Justicia, Argentinos, Huracán y Atlético Tucumán.
«Para mantenernos en la categoría vamos a necesitar más o menos 21 puntos», proyecta Delfino, para quien ahora lo central es «trabajar para llegar en óptimas condiciones a la primera fecha». En paralelo se aboca, en conjunto con los dirigentes, en la conformación definitiva del plantel. Se buscan refuerzos, desde luego.
-El fútbol tiene un lado B, el que está alejado de las marquesinas luminosas y los grandes presupuestos, ¿cómo te sentís en ese lugar?
-El trabajo, la forma de encararlo, seguramente sea similar en todos lados, pero la diferencia pasa por la forma de adaptarse. Cuanto más grandes son las limitaciones, más hay que hacer para acomodarse a la capacidad y los intereses de la institución que confió en tu trabajo.
-Muchas veces no se contemplan esas limitantes.
-Pero no se trata de buscar excusas o pretextos. Hay que hacer lo mejor posible y después ver qué determinan los resultados, que a fin de cuentas son los que mandan. Hay que saber explotar las virtudes y tapar lo mejor posible los defectos.
-¿Qué significa llegar a primera división después de haber transcurrido tu carrera como futbolista y entrenador en el ascenso?
-Como jugador nunca estuve cerca de Primera y como entrenador siento que la oportunidad se me presentó de repente. Uno lo sueña siempre, pero no esperaba que se me diese tan rápido. Por eso, lo primero que pienso es en disfrutar esto que hoy me toca vivir. Todos en el cuerpo técnico estamos con muchas ganas y creemos que lo podemos hacer bien; consideramos que estamos a la altura, pero habrá que demostrarlo.
-Hoy que te toca esta posibilidad, ¿recordás algún momento en particular en tu camino como entrenador?
-Seguramente mis inicios en Libertad de Sunchales, donde empecé a dirigir apenas terminé de jugar. Y también en todos los futbolistas que tuve y que me ayudaron a crecer. Y, por supuesto, no puedo obviar la última campaña, porque creo que el ascenso con Patronato terminó de hacerme recibir como técnico. Esto es siempre un camino de crecimiento, con errores y aprendizajes.
El club está en crecimiento y nosotros como cuerpo técnico también, por eso se trata de una apuesta mutua, de ambas partes. Las comparaciones nunca son buenas. Lo que hizo Rezza fue extraordinario y nosotros venimos a hacer nuestro trabajo.
-¿Cuáles son las bases de tu idea de juego?
-Que haya un orden colectivo en el cual cada jugador sepa lo que tiene que hacer para el bien del equipo, del conjunto. Es importante también tener una identidad de juego, lo que tiene que ver con saber qué hacer en cada una de las facetas del juego y en cada uno de los distintos momentos de un partido. Hay que atacar bien, defender bien y tener buenas transiciones para que de un equipo pueda decirse que juega bien.
-¿Cómo se lucha contra las urgencias?
-Tenemos poco tiempo y por eso empezamos con los entrenamientos antes de fin de año. El conocimiento entre los jugadores y el cuerpo técnico tiene que ser rápido, como la adaptación a la forma de trabajar. Cuánto más rápido logremos eso, más sencillo va a ser el acople y más pronto van a llegar los resultados.
-¿Cómo evaluás al fútbol argentino?
-En la cancha, muy difícil de jugarlo; y ahora con la particularidad del cimbronazo organizativo que está atravesando. Hay que acomodarse a los distintos formatos de los torneos y a los contratiempos o sorpresas que puedan aparecer.
-¿Cuál es el primer objetivo para el torneo?
-La permanencia, indudablemente. Si logramos afianzar a Temperley en la categoría, también se va a afianzar nuestro trabajo. Los intereses de los clubes y de los entrenadores siempre son los mismos, porque o las dos partes nos va bien o a las dos nos va mal. Tenemos mucha confianza en que las cosas van a ir bien.

