(Por: Víctor Bertoncello) – El día miércoles su nombre y apellido, adjuntado a la palabra “doping” fue noticia, es por ello que antes del partido al verlo sentado solo, sobre la pileta de cemento pegada al banco de suplentes me acerqué…
Apreté su cabecita alocada entre mis manos y casi con una caricia paternal, le dije todo lo que lo quería, él, simplemente atinó a mirarme y asintió casi con resignación.
El y yo nos conocemos más de lo que la gente cree, es por ello que estoy dispuesto desde el corazón y el afecto a ayudarlo. Además esperaré algo más de tres meses y cuando vuelva en una cancha cualquiera y con una camiseta cualquiera, seguramente comentaré una nueva jugada de gol, donde él le seguirá tirando gambetas, a la vida y al destino mismo.
Suerte Camellito y ojalá que dios te de una nueva chance…

