Actualmente, los medios se ocupan de una escuela media ESO creada hace siete años que funciona en el Liceo Municipal, pero que este año por razones de seguridad edilicia, amenazó con no iniciar las actividades. La llegada de las autoridades ministeriales provinciales y regionales despertaron interés en comunidad quién comenzó a preguntarse: ¿Cuál era el espacio destinado para la construcción de esta escuela? ¿En qué barrio se construiría?
No se escuchó ningún discurso que ampliara información al respecto y solo se informó que estaban en búsquedas de lugares más seguros para alquilar. El propio intendente, heredero del problema, se manifestó diciendo que habría que hacer un proyecto, entre tantos otros…
¿No existió una planificación, una hoja de ruta, que anticipara lugar, tiempos, responsables…? No lo sé, pero sí vemos que, en pleno S. XXI, seguimos creando escuelas para que funcionen en lugares inadaptados, pero lo que es alarmante, sin proyectos que movilicen, en períodos considerables, la obtención del edificio para tal fin, como lo determina la normativa vigente:
«El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, en acuerdo con el Consejo Federal de Educación dotará a todas las escuelas de los recursos materiales necesarios para garantizar una educación de calidad, tales como la infraestructura, los equipamientos científicos y tecnológicos, de educación física y deportiva, bibliotecas y otros materiales pedagógicos, priorizando aquellas que atienden a alumnos/as en situaciones sociales más desfavorecidas, conforme a lo establecido en los artículos 79 a 83 de la presente ley.» (Ley 26206. Título V. Capítulo I. Art. 85).
La creación de una escuela en una comunidad como la nuestra siempre fue motivo de compromiso y participación comunitaria. Las últimas dos creaciones de escuelas primarias, N° 1212 y N° 1213, se forjaron sobre el impulso de la supervisora Berta Giacosa, quien, con una amplia visión de futuro, anticipó el crecimiento de los barrios por extensión de la ciudad y en consecuencia las matrículas escolares e insertó ambos proyectos en el Ministerio de Educación.
Rápidamente vinculó sus objetivos con los del Intendente municipal y desde ese lugar fue poniendo las bases que le permitirían tener en corto y mediano plazo, dos escuelas. Para la escuela 1213 (es la que más conozco) creó una comisión preescuela, con representantes del barrio 9 de julio. Demás está decir el apoyo del citado barrio. En conjunto, definieron los terrenos, generando acuerdos.
Ambas empezaron a funcionar en casas – habitaciones sin el confort, ni la estructura adecuada: un solo sanitario, sin patio para recreos. Se romantizaba el hecho de padecer incomodidades, como anticipo de un bienestar posterior, que sería la llegada del edificio nuevo. Existía la convicción de que todo estaba preparado para ese destino. Y así era. Todo esto ocurría en la década del 80 del siglo XX.
El edificio de la 1213, tardó más en ser construido. La comunidad reclamaba y a la vez trabajaba para su logro. Se pedía y se trabajaba para su consecución. ¡Tiempos esos! La ciudad toda conocía los proyectos, los motivos y los objetivos. Todo el pueblo participaba de los festivales organizados a beneficio de su construcción; también las otras escuelas, declinaron cobrar su cuota de Fondo de Asistencia Educativa (FAE) para propiciar el objetivo; luego, llegaron subsidios y las escuelas tuvieron sus edificios; los chicos se insertaron al fin, en espacios con el confort adecuado.

Estos antecedentes nos dicen que, con proyecto elaborad – espacio predestinado, comunidad informada – partícipe y cantidad de alumnos que la habitaran, el edificio llegaría como consecuencia. Por eso ante los hechos actuales, en plena democracia, el pueblo tributario en la provincia y la ciudad, se pregunta: ¿Qué pasa con la escuela N° 709? ¿Es la misma historia que repetimos sin observar que los tiempos son otros? ¿Era necesaria esa creación? ¿No se hubiera solucionado levantando aulas en espacios ministeriales? ¿Dónde se levantaría el edificio? ¿No sería mejor construir los talleres de la escuela Técnica, que tienen un expediente de años, terreno donado y abrir espacios en la misma? Son preguntas, quizás retóricas.
Sunchales, es una ciudad comprometida con la educación. Sus escuelas se preocupan por la calidad de la enseñanza. Tenemos un muy buen nivel de profesionales distribuidos en los centros educativos. Olvidemos el romanticismo de las escuelas funcionando en casas de familia. Son otros los tiempos. La educación es una cuestión política, pero no partidaria. Si se necesita una escuela, levantemos su edificio en tiempo y forma. Los derechos de los chicos están por encima de la búsqueda de votos.
Griselda Bonafede

