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Los carnavales siguieron realizándose en la ciudad. La participación de instituciones va en crecimiento y la fiesta tiene más de 20 mil asistentes, verdadero record de convocatoria. A la bien ganada reputación de las carrozas y taxis locos, ahora hace su aparición la novedad: el cuerpo de baile.
Las comparsas dicen presente y también se reciben visitas internacionales, con presencia de batucadas de San Pablo y Porto Alegre, entre otras particularidades.

Más adelante, los sitios de realización van cambiando, el carnaval comienza a recorrer diferentes espacios de la ciudad pero esta es una historia mucho más reciente, de la cual se hablará en otra ocasión.
Los integrantes de «El gran circo en acción», supieron entretener y ser admirados por su destreza, especialmente la del motociclista en la rueda. «El toro» fue infaltable en todas las ediciones: saltaba y corría a los niños. Los bailes se llevaban a cabo en los dos clubes de la ciudad. En 1967 Unión inauguró su pista al aire libre, con gran éxito. La concurrencia, noche tras noche, elegía su respectivo club para dar rienda suelta a la algarabía.

Al final de esa década aparecieron en Sunchales agrupaciones de bailarines y «Escola do samba» que representaban a otras provincias. A semejanza de tanto esplendor comenzaron a surgir las comparsas locales. Los clubes Unión y Libertad pusieron sus mayores esfuerzos para concretar la presentación de los conjuntos, con la ayuda de entusiastas colaboradores que no retacearon horas dedicadas al trabajo, ensayando una coreografía, preparando los trajes y accesorios o confeccionando estandartes para no dejar librado al azar ni un solo detalle.

Se llevaron a cabo con la organización de la Municipalidad y la colaboración de los dos clubes. La concurrencia era masiva y desde localidades de la región asistían para presenciar estos corsos que fueron adquiriendo fama más allá de los límites urbanos. Según comentarios periodísticos de la época, 20 mil personas observaron la fiesta con 15 carrozas mecanizadas, murgas, comparsas y un gran número de máscaras que dieron un marco propicio, lleno de bullicio y color. La comparsa «Cau Cau», del club Unión, presentó «Fantasía Brasilera», cuya bastonera fue Adriana Centurión y la carroza «El elefante Pupy».

«El elefante», «Fiesta taurina» (con su reina electa Susana Trossero), «El corto rico», fueron tres de las carrozas premiadas. Al año siguiente, la comparsa «Sorí Yerell» del club Unión tuvo como bastonera a Bety Caglieris y en 1972, el tema de esta institución fue «Alí Babá y los 40 ladrones», con la carroza «La fuente» y Mónica Werro como reina de la misma. También algunas vecinales comenzaron con sus comparsas.
En 1974 el club Libertad exhibió su comparsa «Carumbé», con «Fantasía de Brasil» y un gran número de integrantes. Elizabet Badariotti era su bastonera y Adriana Bruera, la reina. Ese año el jurado proclamó reina del carnaval a Liliana Allara del club Unión. Posteriormente el club Libertad presentaría su comparsa con la temática «Año 2000», teniendo como bastonero a Silvio Chiarella y las escoltas: Olga Bonzi, Nelly Visconti y Beatriz Ferrero.

Los festejos de 1976 se realizaron en el interior de la cancha de fútbol del club Deportivo Libertad. Se distinguieron las carrozas «El yate», «Dos leones», «El tiburón», «Moto sulky», «El trompo», «El faro», «El muñeco malabarista» y «Los clowns de goma», además de los grupos humorísticos «Ballet cómico» y «No estamos todos, hay vacantes».

De San Pablo, Brasil, estuvieron en Sunchales los integrantes de la «Escola do samba» y «Bandhinoa Farroupilhas» de Porto Alegre. También la comparsa «Ferrumbá» de Vera, con 160 integrantes y lujoso vestuario. A su vez, «Carumbé» y «Carumbecita» de la entidad aurinegra desfilaron acompañadas por la Banda de Música de Ceres. «Sorí Yerell» del club Unión trajo el motivo «La paleta del pintor» con brillo, matices, alegría y ritmo.

En 1977 se realizó «El show carnavalesco», pleno de colorido y con el desfile principal de la comparsa de Vera representando a cuatro países de Europa. A ella se le sumaron los desfiles de las comparsas locales pertenecientes a ambos clubes, además de las atracciones mecánicas. Al año siguiente, la profesora Hermelinda G. de Festa dirigió la comparsa Carumbé, con 130 integrantes, reviviendo el Lejano Oeste norteamericano, tuvo a María Elena Festa como bastonera.

Más de 500 jóvenes fueron participantes en 1979 de tres comparsas: «Machebé» de San Cristóbal, «Ferrumbá» de Vera y «Carumbé», además de «Carumbecita» de Sunchales. Cada noche se completaban los festejos con las reuniones bailables en las pistas al aire libre de ambos clubes. Comenzando la década del 80 se ocupó la avenida Yrigoyen con «El desafío de las comparsas». Estuvieron presentes «Copacabana» de Corrientes además de la comparsa de San Cristóbal con lujoso vestuario.

Más cercano en el tiempo, la fiesta tuvo un nuevo desafío al trasladarse a otro espacio físico como fue la avenida Rivadavia y Lisandro de la Torre, constituyendo un cambio notable puesto que se pretendía contar con un «Corsódromo». Luego regresaría a avenida Independencia y finalmente -mucho más cercano en el tiempo- a la Explanada Cívica, donde actualmente repiten sitio de organización.
(Fuente: Libro 125 años de Sunchales).







