
Abril es un mes cuyas efemérides rozan a América. Fue en abril de 1493 en que Colón se presentó ante los Reyes Católicos para ofrendarles lo descubierto en estas tierras vírgenes; para el almirante aún era India y su gloria era haberla alcanzado desde el occidente. Su ego ya estaba satisfecho. Fue recibido por los reyes en Barcelona; estos se encontraban ahí por cuestiones de Estado.
Colón como buen súbdito le entrega una muestra de su descubrimiento: oro, animales desconocidos como gallipavos, papagayos y conejos, el ají que obliga a la mala palabra, etc. Probaron las batatas, que son raíces dulces y se asombraron de que no conocieran el trigo. Además, Colón había preparado un jugoso botín para deslumbrarlos: pepitas, máscaras y coronas de oro, asegurándose así la franquicia de los soberanos. Los monarcas se mostraron maravillados por todo incluyendo la descripción que Colón hiciera del territorio, el que, según su Diario de Viajes semejaba el Edén.
No era lo único que Colón quería mostrarles a los soberanos. Había llevado también a algunos indios; en un total de diez, aunque solo seis llegaron a La Corte. Llevaban oro en las orejas y narices, despertando la avidez de los presentes. Lo primero que le impusieron fue el bautismo; los mismos miembros de la realeza respondieron como padrinos.
Estos seres humanos eran mostrados como triunfo de conquista a un poder monárquico cuyo único interés era el dominio de un territorio y sus riquezas naturales. La iglesia con total intolerancia, desdeñó la religiosidad de los indios ejecutando la conversión a una fe absolutamente desconocida para los nativos. ¿Qué habrán sentido? ¿Entendían lo que pasaba?
Durante siglos esta escena mostró a un Colón exitoso y una Corona asertiva en sus decisiones; la América se llamó al silencio, pero los tiempos cambian y hoy revivir este pasaje despierta los más enconados sentimientos.
En abril también, precisamente el 14, desde 1948, se celebra el Día de Las Américas. Fue en Colombia, donde se llevó a cabo el encuentro entre veintiún países, que establecieron acuerdos dirigidos a trabajar juntos para consolidar la democracia de los pueblos y la no intervención en los asuntos internos de cada nación. El propósito fue crear un clima de hermandad, solidaridad y paz entre los pueblos soberanos del continente.
Todos los países estuvieron representados en este acuerdo y el Himno de las Américas, creado a tal fin, los nombra, incluyendo a Norteamérica, aunque los propósitos de tal acuerdo no han hecho mucho impacto en su presunción hegemónica.
También el 30 de abril del mismo año se crea la Organización de los Estados Americanos (OEA) con el objetivo de ser un foro político para la toma de decisiones, el diálogo multilateral y la integración de América. En su accionar busca construir relaciones más fuertes entre las naciones y los pueblos del continente, entre otras ambiciones.
Hurgar en las efemérides ayuda a rememorar hechos que quizás quedaron estancados en alguna celdilla del cerebro y verlos desde otro paradigma, con otra lente y hasta dudar de lo que se tenía como certeza.
Bien dijo Goethe (1749-1832), poeta y dramaturgo alemán: «Con el conocimiento se acrecientan las dudas. Éstas, conducen a conocer y entender, abren caminos nuevos y con ellos nace la oportunidad de opinar con saberes, negando o afirmando, pero siempre creciendo.»
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Griselda Bonafede

