Influencias interpresonales y sociales
Las condiciones ambientales influyen en las decisiones de los jóvenes de consumir alcohol u otras drogas. Algunas condiciones ambientales son de naturaleza personal: por ejemplo, las amistades.
Cada joven tiene un entorno social e interpersonal único que incluye a padres, hermanos, amigos y otros adultos significativos: profesores, dirección de la escuela, policías, etc. Estos pueden modelar el entorno social inmediato en el cual el joven vive apoyando y promoviendo normas, actitudes y conductas que disminuyan la posibilidad de que los niños y jóvenes consuman alcohol u otras drogas.
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Influencia de los Padres
Los padres son los que más influyen en los niños y los preadolescentes. Esto es verdad incluso teniendo en cuenta que la estructura de la familia a finales de los ochenta manifiesta diferentes formas: familias monoparentales, familias cuyos padres se han vuelto a casar y conviven con hijos de anteriores matrimonios, padres “suplentes’ como los abuelos u otros, además de la tradicional familia biparental. Unas relaciones familiares positivas, cariñosas y comprometidas desalientan al joven a la hora de iniciarse en el consumo de drogas.
Debido a que los niños tienden a imitar lo que ven y a actuar según la conducta de sus padres, el propio consumo por parte de los padres y sus actitudes al respecto son fuertes señales para los niños respecto a la propia aceptabilidad de su consumo.
Los jóvenes tienen más probabilidad de consumir sustancias si los padres mantienen una actitud tolerante o las consumen ellos mismos. Los padres pueden influir de una manera positiva y fuerte sobre la vida de sus propios hijos.
Influencia de los amigos
La presión de grupo es uno de los factores más importantes que determinan la conducta del adolescente; cuando la presión es negativa, favorece conductas de alto riesgo:
– Consumir droga para ser aceptado.
– Intervenir en actos delictivos o de violencia , sólo por complacer a la mayoría y demostrar que tiene «valor».
El grupo y su ejemplo, contribuyen a la formación de escala de valores de la persona en edad adolescente e influye en su estilo de vida.
Las malas compañías resultan atractivas porque son personas que se atreven a hacer lo prohibido. Tienen una imagen que producen admiración, pero casi siempre terminan mal, porque se empeñan en caminar por la cuerda floja, no tienen miedo y tampoco nada que perder.
Los jóvenes muchas veces no pueden darse cuenta que una mala compañía puede llegar a ser un probable delincuente en potencia, principalmente cuando trata de rodearse de personas más débiles para dominarlas y utilizarlas para algún propósito riesgoso.
Los adolescentes de carácter lábil, tímidos, generalmente conflictuados y descontentos consigo mismos y con su familia, son la presa fácil para estos sujetos que están al acecho buscando una víctima para sus audaces caprichos.
La relación con amigos que consumen alcohol y otras drogas durante la adolescencia es uno de los más fuertes predictores de consumo.
No está claro por qué los adolescentes prefieren a estos chicos que consumen en vez de a otros. Una de las razones puede ser que los adolescentes necesitan sentir que pertenecen a algo, y a menudo este grupo es el más accesible, todo lo que tienen que hacer es fumar, o beber, o consumir otras drogas. Los estudios muestran que estos grupos a menudo están compuestos por chicos solitarios que necesitan amigos.
Los padres preocupados por las amistades de sus hijos deben sondear si tienen sentimientos de soledad, aislamiento o necesitan sentir que pertenecen a algo y en tal caso dar los pasos necesarios para ayudarles a formar parte de otros grupos.
Influencia de la Comunidad
Adultos y jóvenes establecen juntos qué pautas de conducta son aceptables socialmente. Tales normas cubren prácticamente todas las conductas, incluyendo el consumo de alcohol y otras drogas. Se piensa que la percepción social de tales directrices sociales tiene una influencia significativa en el consumo de alcohol y otras drogas.
Una comunidad se pueden definir de muchas maneras: municipios, grupos religiosos, barrios o escuelas, y difieren en las pautas de consumo de alcohol y otras drogas que consideran aceptables.
En otros grupos, el consumo elevado de alcohol, especialmente entre varones, se considera más aceptable que en otros grupos. Por otro lado, ciertos grupos religiosos crían a sus hijos en un ambiente en el cual el consumo de alcohol y otras drogas es fuertemente rechazado, y reprimido.
La percepción de las normas vigentes en una comunidad sobre el consumo de alcohol y otras drogas influye en las decisiones que se toman al respecto.
Política escolar
Establecer y hacer cumplir una normativa escolar también afecta al consumo de alcohol y otras drogas. Las escuelas con una clara normativa en contra del tabaco, el alcohol y otras drogas, reducen el consumo.
Las escuelas con una normativa dura crean un clima que apoya los esfuerzos de los programas de prevención.
El cumplimento de la Ley a nivel local
Del mismo modo que la normativa escolar, las medidas legales y policiales a nivel local pueden desalentar a los jóvenes a la hora de consumir alcohol y otras drogas en lugares públicos, dentro o fuera de la escuela.
Influencias ambientales globales
Las leyes que regulan la venta y distribución de alcohol y otras drogas, la producción y marketing de dichas sustancias y la representación gráfica del consumo de alcohol en la televisión y en las películas, parecen influenciar las decisiones de los jóvenes de cara a consumir alcohol u otras drogas.
Programación de TV y guiones de cine
La televisión se ha convertido en una parte importante del ambiente en el que la juventud aprende muchas conductas.
Los protagonistas de la televisión también utilizan bebidas alcohólicas para reducir la tensión en situaciones desagradables o incómodas (“necesito un trago”).
De este modo, los jóvenes aprenden que el alcohol puede disminuir el malestar, aunque en la realidad no sea así.
¿Qué hacer si mi hijo llega ebrio o bajo el efecto de alguna droga a casa?
– Primero, atiéndalo y cuídelo hasta que se recupere.
– Comunique su desaprobación ante esta conducta.
– Sea comprensivo y escuche sus razones. Pregúntele qué es lo que está viviendo en lo personal y en relación a sus amistades. Deje que explique sus problemas.
– Si hay algún familiar con problemas de alcohol, adviértale a su hijo que tenga más cuidado, ya que se trata de un factor de riesgo, que aumenta la probabilidad de que él también sea dependiente.
– En caso de que ocurra reiteradamente, aborde el tema para detener el consumo..
– Conversen sobre las consecuencias que tiene el consumo de drogas, que les puede afectar sus vidas, hacerles perder el control, ocasionarles la muerte, provoca problemas en la familia, en su barrio o comunidad, tales como la violencia, la incomunicación, rupturas familiares, accidentes automovilísticos, robo y delincuencia.
¿Qué puede hacer un padre para que su hijo resista a las presiones sociales?
– Alentarlos a canalizar sus energías a través del deporte, el estudio o el trabajo. Una persona joven no puede estar ociosa porque posee un monto de energía que no puede reprimir y en una gran ciudad se encuentra expuesto a toda clase de tentaciones que pueden hacerles perder su verdadero camino.
– Dialogar con él, conocer sus necesidades, tratarlo con afecto y comprensión, sin juzgarlo y aceptándolo como es, entendiendo sus cambios de humor, su inestabilidad, su apatía e indiferencia, es la característica propia de la adolescencia, pero que es circunstancial y nunca definitiva, ya que alguna vez termina para dar paso a una persona nueva que logra adaptarse.
– Ayudarlos a tomar conciencia de la importancia de escoger pertenecer a un grupo de conducta sana, que le favorezca e impulse aspectos positivos y contribuya a un desarrollo personal saludable en el aspecto físico, psicológico y social.
– Preocuparse de lo que hace y a dónde va.
– Permitir que lleve a sus amigos a la casa y compartir sus actividades.

