(Por: Diario Castellanos) – En la segunda semana de enero, de acuerdo a lo informado de manera exclusiva por Diario Castellanos, y tras muchos meses de quietud absoluta y muchos interrogantes, se reiniciaron de manera lenta y paulatina los trabajos en la traza de la futura autopista Ruta Nacional 34.
Las tareas se retomaron en la cercanía del cruce con la autovía 19, en la jurisdicción de Angélica, con el objetivo de darle celeridad a una obra que en principio debiera extenderse hasta el acceso a la localidad de Sunchales.
Sin embargo, y más allá de los primeros y tenues movimientos retratados por las cámaras y la pluma de reporteros gráficos y cronistas de este medio, respectivamente, las noticias no son tan alentadoras como asomaban.
En una entrevista brindada al ciclo ‘Red Urbana’ (por Radio Universidad), el presidente de la Agencia para el Desarrollo de Rafaela (Acdicar) reconoció que de acuerdo a lo que tienen en conocimiento y han podido averiguar desde el organismo la obra de la autopista se ejecutará pero con el dinero que estaba previsto para la autovía. Es decir que será una obra incompleta.
Para ser más claros y conducentes: con el presupuesto que está vigente, la obra se va a concluir. Pero solamente en el tramo entre Angélica y Rafaela, al mismo tiempo que se hará la Variante Rafaela -que termina pasando el INTA-. Pero por el contrario se suspenden los trabajos desde allí hasta Sunchales -porque los montos se lo lleva todo el tramo antes citado-.
«Es decir, tendremos un tramo de unos 40 kilómetros con una autopista fenomenal, y luego volvemos a la ruta vieja. Eso está presupuestado y se tendría que hacer este año», contó Gentinetta al respecto.
Entonces, ¿desde Rafaela hasta Sunchales? No habría obra. Porque el dinero presupuestado originalmente, después el recambio de proyecto, ahora solo cubre una parte, ya que hay que ejecutar puentes sobreelevados en las intersecciones con los pueblos, por ejemplo. Y al momento de elegir, se optó por el tramo entre Angélica y Rafaela porque es el que está más avanzado.
«No pasa lo mismo con la Variante, porque quedó en la misma situación que estaba, no modificó la traza y se podría estar trabajando de manera automática», agregó.
El dirigente recordó que la diferencia de la autopista respecto de la autovía es que no tiene ninguna intersección a nivel. Es decir que nadie puede entrar a una autopista si no es por un puente sobreelevado que ingrese por su mano. No hay interferencias. Por eso son mucho más seguras que las autovías, donde uno puede disponer de giros a la izquierda o de retornos.
«Entonces aquí se genera otra pregunta clave, y sobre su respuesta está muy interesado un miembro nuestro medio como la Sociedad Rural: si no hay intersecciones a nivel, quieren saber cómo pueden sacar la producción láctea y ganadera de los campos. La respuesta es que habrá una calle Colectora que tiene que interceptar a la autopista. Pero se abre otro interrogante: ¿de qué es la calle Colectora, dónde se hace y quién la mantiene? Es el Estado el que nos debe poner al corriente de esta información», manifestó.
De todas maneras, y si ya con lo expresado líneas arriba no alcanzara, las demoras también son un punto negro. «De acuerdo a lo que nos informan, es porque el cambio de autovía a autopista genera unos anchos en la calzada y unos radios de giro mayores, como así también obras adicionales, las cuales no habían estado previstas en el proyecto original, y necesitan todo un proceso de expropiación», dijo Gentinetta en ese sentido.
«Es decir que cuando se resolvió hacer la obra nueva salieron a hablar con los vecinos para comprarles sus terrenos o hacer las expropiaciones de los mismos, y eso es lo que estaría demorando la continuidad», añadió.
Y si bien obviamente después de todo un año de paralización es necesario arrancar negociaciones nuevas entre la concesionaria y el Estado para rearmar cotizaciones, precios y formas de pago, y limar las diferencias entre lo presupuestado y lo que realmente se puede construir, nadie deja de reconocer que «es una situación compleja».

