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Resulta muy simple encontrar la vinculación entre la Sociedad Italiana y las principales raíces de quienes arribaron a estas tierras hace más de 13 décadas. El sesgo distintivo era la pertenencia, seguir manteniendo vigente y claro el patrimonio cultural y social de quienes llegaban a la incipiente población provenientes de distintos puntos de Italia.
El Acta Nº 1 de la Sociedad Italiana está fechada el 27 de setiembre de 1891, donde se deliberó con el objeto de nombrar una comisión de 11 miembros para elaborar un esquema de Estatuto y constituir una Sociedad.
«La Sociedad fundada -comentan desde la entidad- debía ostentar un nombre destacado para denominarla en el futuro. Alfredo Cappellini, nacido en Livorno, fue capitán de la nave “Palestro” en la batalla de Lissa, la cual se incendió y fue arremetida por su capitán contra las naves enemigas, logrando la victoria. Su valeroso comportamiento mereció el honor de ser evocado en estas tierras».
Cuenta la historia que en el año 1894 se compra un terreno por 20 pesos, en la manzana Nº 83 de la Colonia, a los descendientes del doctor Don Carlos Guillermo Ernesto Chrzescinski (quien acostumbrada a firmar y era conocido como Carlos Christiani). Datos según constan en la escrituración de dicho terreno (documentación original hallada en el archivo de la institución). La población italiana crecía y con ella los socios contribuyentes quienes aportaron horas de trabajo para que el salón social fuera una realidad, que se inaugura en el año 1904.

