
Toda la expectativa que había en torno al regreso de Libertad a la competencia oficial, haciendo de local y con dos extranjeros nuevos que reforzaron la plantilla, duró apenas un puñado de minutos. Demasiado rápido los correntinos encontraron por dónde podían lastimar y del 4 a 2 a favor, los Tigres se encontraron en ese mismo cuarto inicial 4-21 y ahí se quebró el partido.
La diferencia se estabilizó en un 6-26 con el cual cerró el primer tramo y a partir del segundo, Regatas se dedicó a usufructuar tamaña luz, manejando los tiempos y no dejando a Libertad ponerse nunca en partido. Los locales achicaron a 15: 17-32 y pusieron algo de esperanza en el horizonte pero la visita se recuperó y puso otra vez más de veinte de luz (17-38).
En el complemento, la historia terminó siendo bastante parecida, con los aurinegros que amagaban reaccionar pero no podían ser consistentes a lo largo del tiempo y terminaban aflojando frente a un contundente elenco correntino que en ningún momento mostró fisuras.
Con 29 de máxima, el gran Lucas Victoriano se dedicó a rotar jugadores, permitiendo que los locales se quedaran con los últimos diez minutos (29-20), sabiendo a la vez que era imposible que esta victoria se les escapara. Solo fue cuestión de tiempo para esperar la chicharra con la placa final: 71-87.
Ahora, Libertad debe pensar en lo que viene, Peñarol pero luego, un mano a mano tremendo con Estudiantes, en Concordia, partido que vale doble para tratar de escapar a la lucha por el descenso. Estos últimos 145 partidos, reconoció Saborido, serán finales para intentar sortear el playoff más incómodo de la permanencia.

