
Libertad ganó, otra vez. Y bajó a otro de los encumbrados. En pocos días dio cuenta de los tres primeros de la Conferencia Sur y ahora al puntero de la Norte, de donde es escolta. Juega bien Libertad. Rugen las tribunas, vuelve la gente al estadio, aplaude, grita, se identifica con el equipo y se queda luego del partido alentando y festejando como si fuera un playoff.
Son imágenes que hacía tiempo no se veían. El hincha aurinegro venía castigado con los resultados, con desempeños decepcionantes y una de las peores participaciones de la historia del club. La apuesta de la dirigencia está dando resultados, dentro y fuera de la cancha, con la gente comulgando con el equipo y éste respondiendo en la competencia.
El partido fue todo lo que se esperaba. Estudiado al principio pero con un descollante Mc Cullough, amo y señor de los triples para llevar a Olímpico adelante (11-18 y 20-30). Pero Libertad no se desesperó, buscó entre su repertorio alternativas y fue encontrando respuestas. El encuentro se hizo muy disputado y la distancia fue reduciéndose para irse al descanso 35-38.
Con el partido abierto, el reinicio mostró una versión mejorada del local, acentuando lo bien que venía trabajando en defensa y agregándole potencia de gol para pasar a comandar el juego (56-48). Al obligar a los bandeños a recuperar terreno, aparecieron variantes para el ataque rápido, recuperos pero también algunas pérdidas. La máxima llegó a diez tantos (68-58).
El reloj era el aliado de Libertad y la acumulación de faltas en la visita pasó a tener peso propio. La distancia ya no era una opción certera pero el puntero pudo acercarse y dejar las cosas a una sola posesión en los últimos minutos. Los libres fueron un padecimiento para Lee Roberts, quien cerró con 7/16 pero un alivio para Saglietti, que tuvo la sentencia del partido en sus manos, para finalizar 85-81.

