
El cachetazo del domingo ofició como despertador natural. La defensa del conjunto marplatense necesitaba mostrar una reacción y lo hizo. Sergio Hernández, como nunca, buscó variantes ya sea a modo de penitencia, o modo de aviso, pero movió el quinteto titular para romper la monotonía.
Ubicó a Mata al lado de Campazzo, demostrando la versatilidad del marplatense y le dio ingreso a Rasio en la posición de alero que es un lugar que no le queda cómodo. No obstante Lisandro fue pieza muy importante en la estructura de equipo, sobre todo defensiva para que el comienzo sea favorable al milrayitas.
Además salió Lucas Tischer de pivote en lugar de Leiva y mostró su personalidad tanto en ataque como en defensa marcando diferencias ante el doble ala pivote de la visita. Por su parte Bianchelli le dio una nueva oportunidad a Dermarr Johnson como titular, para ratificar que cada vez extrañan más a Will Graves.
Peñarol se despegó rápidamente en el marcador 12-2 para que el técnico visitante parara el partido con un minuto. La constante en Libertad era un tiro forzado y errado por una conversión rápida de Peñarol. Y así fue todo el primer cuarto, mientras que los de Sunchales forzaron las ofensivas, encontrando pocos espacios y errando todo, Peñarol soltó la mano de Leo Gutiérrez (10) con conversiones también de todos sus compañeros.
El segundo segmento tuvo los mismos condimentos que el primero, salvo que Libertad agudizó sus problemas ofensivos errando (ahora si) hasta los tiros más cómodos. Una penetración y bandeja de Ricky Sánchez que quedó corto, un tiro en soledad de 5 metros del propio puertoriqueño también corto. Luego los perimetrales acompañaron con 0/3 en triples y Libertad se mostró frustrado por el doble problema que se presentaba: ante una defensa muy activa, los pocos tiros claros que se consiguieron también lo erraron.
Y se profundizó aún más cuando el balance defensivo se descompensó por las pérdidas y los rebotes largos para que Peñarol lo atropelle cada vez más lleno de confianza. Desde el banco, Teague, Leiva y Safar trajeron dividendos y la distancia se abrió hasta los 30 puntos al cierre del primer tiempo 51-21. No era partido, era un monólogo donde un equipo se lucía y el otro no estaba en la cancha.
En el tercer cuarto, Libertad comenzó con una zona 2-3 para buscar una variante, un cambio, que además necesitaba de la complicidad de su oponente, que no se muestre tan infalible. En los primeros 6 avances del parcial, Peñarol tomó 4 triples completamente sin marca. Los erró. Eso era lo que esperaba Libertad. En ofensiva, el conjunto de Sunchales mejoró su velocidad de rompimiento y descarga para anotar un parcial de 11-2 para que Sergio Hernández frene el partido con un minuto (53-32). La defensa visitante no era tan buena pero si efectiva, ya que Peñarol encontró tiros muy limpios pero los erró.
La mejoría y la remontada de Libertad no terminarían allí. Peñarol insistió en la vía perimetral (3/13 en triples) para poder vulnerar una defensa zonal que con el ingreso de Reinick se hizo cada vez más firme en su front Court. En ofensiva Diego García mostró sus credenciales y anotó 9 puntos casi seguidos para que la brecha se estacione en 14 puntos (59-45). Un triple de Safar y un doble de Reinick por cada bando cerraron los últimos dos minutos del cuarto para que la distancia sea de 15 al ingreso al último cuarto: 62-47.
Reinick desde el poste bajó aportó 4 puntos en apenas un par de minutos, desafiando además la larga marcación de Tischer, siendo la misma producción que tenía Míkulas hasta allí. Vale decir, el plan B de Libertad funcionaba a pleno, pero una vez que Libertad dio vuelta la corriente del juego y ganó el tercer cuarto 26-11 Bianchelli creyó oportuno volver a buscar el Plan “A”, su juego, el sello de su equipo.
Aunque mantuvo la zona reingresaron Míkulas y DerMar Johnson. Y no está mal. Pensando en el futuro el técnico tiene que armar el equipo. Mostrar que esos serán sus jugadores hasta el final, pensar en dar vuelta el juego con los mismos del 3er cuarto, era más que utópico. En el partido llegó a ponerse a doce pero un par de bombas oportunas de Peñarol lo mantuvieron en distancias de 15 puntos para que no sueñe la visita con acercarse.
Peñarol vivió de rentas. De lo que había hecho en la diferencia de 30 puntos. Nunca más pudo gobernar el partido en el segundo tiempo pero luego de sufrir el tercer cuarto empardó el último y mantuvo la distancia para ganar cómodo. Rasio y Tischer completaron buenas actuaciones. Campazzo volvió a dominar con velocidad y talento mientras que Leo Gutiérrez, aunque apagado en el segundo tiempo, manejó todo en el momento de la ventaja decisiva. Peñarol se reencontró con una buena victoria para seguir pensando que el número uno de la regular lo desea y lo va a buscar.

