
Era un partido fundamental tanto para el local como para la visita, donde ambos se jugaban mucho. Por una parte, ganar para treparse a la punta y discutir mano a mano el número uno de la temporada, el otro para cortar un par de derrotas en fila. Además, los dos son candidatos naturales a Semifinales por lo que en la previa había un clima especial, casi de playoff.
Jugar con Peñarol siempre genera algo especial, porque se sabe que es un plantel exigente, que no permite errores ni dudas. Justamente así se lo vio en la primera mitad a Libertad, plagado de inconsistencias, con ausencias en los marcadores de Pittman y Battle y una visita que amenazaba con despegarse.
Los marplatenses vivían de réditos que les daba la distancia, a partir de elevados porcentajes de efectividad. Así pareció encaminar el desarrollo a su favor pero una oportuna reacción aurinegra permitió un parcial de 7-0 e irse al descanso 35-40.
El complemento fue otra historia, con el Tigre mostrando las garras, luchando y evitando que se escapara la visita. Fueron apareciendo los intérpretes conocidos, aquellos que mejoran el repertorio de Demti y poco a poco, Libertad se fue consolidando. Los fallos arbitrales fueron calentando el ambiente y los reiterados cortes de luz lo enfriaron.
De todas formas, ya era otro partido, con los marplatenses insistiendo desde la distancia y fallando, Libertad corriendo y recuperando a Pittman, se pusieron a un doble 61-63, haciendo delirar a los presentes. Y la cosa siguió, porque durante 8.30 minutos del último cuarto impidieron anotaciones a la visita, imprimiendo un parcial de 13-0 que puso las cosas 70-63. Casi impensado un rato atrás. Peñarol corrió con Campazo y asedió con dobles y triples rápidos -después del sexto corte de luz- obligando al local a mantener la diferencia desde la línea.
Finalmente, el último minuto mostró al local firme y seguro, buscando la chicharra final que llegó con el 80-75 y un claro mensaje que debe ser ratificado el domingo ante Weber Bahía.
Planilla completa del partido.

