El aurinegro debía ganar si pretendía seguir con chances de clasificar al Final Four en la última jornada. Pareció que repetía caída cuando estaba 18 puntos abajo pero terminó imponiéndose 80-78 en un cierre ajustado y una gran reacción en el complemento.
De movida pareció que la historia se repetía a la de la jornada inicial: Libertad encestó solamente 11 puntos en el primer cuarto. La parte diferente la marcaba el rival, no estaba Obras enfrente sino Peñarol, por lo que la distancia era de más de una decena de tantos y seguía escapándose.
El 30-41 del descanso maquilló en algo la situación pero la preocupación estaba latente. Más aún cuando en pocos minutos, el panorama marcaba que los marplatenses estaban 18 tantos más allá. El relato marcaba siempre «Libertad se pone a…», lo que evidenciaba que los Tigres venían constantemente detrás.
El banco aurinegro aportó soluciones, la ofensiva comenzó a ser más fluida y la cosa fue de menos a más. Sergio Hernández, promediando el tercer chico, pidió a sus dirigidos «no darle una luz de esperanza». Claro que poco pudieron hacer para frenar el vendaval que por momentos fue el ataque de los de Bianchelli.
Algo de Saglietti, Treise (12), Alloatti (10), Sánchez (17), se fueron turnando para vulnerar cuanta defensa propuso Peñarol, que se sostenía arriba gracias a las acciones de Campazzo (17 – 11/11 en libres) y especialmente Teague (24). Con menos de dos minutos para el final, Libertad dispuso de tres posibilidades consecutivas para pasar al frente pero no encontró aciertos. Simultáneamente, Teague, que había encestado todo lo lanzado, comenzó a fallar y con esa ausencia se desdibujó Peñarol.
La cosa terminó siendo definida desde la línea de libres y con una defensa que cerró el 30-16 del último cuarto con un terrible 21-9 en los últimos 7 minutos del partido (50-37 en el segundo tiempo) y el definitivo 80-78.
Planilla completa del partido


