
Los Reyes Magos son esos personajes bíblicos que aparecen en el Evangelio de San Mateo, capítulo 2, versículos 1 a 12. En esos documentos las referencias son escasas acerca de ellos. No llevan nombres, no dice que sean tres, ni que sean reyes. Tampoco aclara razas y sexos. Se mencionan como «Unos Magos que venían de Oriente».
Ellos son quienes, guiados por una estrella, llegan hacia donde estaba el pesebre del recién nacido Jesucristo y «Abrieron sus cofres y les ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra»; también fueron los que avisaron a José que partiera de Belén porque Herodes quería matar al Niño que se anunciaba como el Salvador del Mundo.
Esto ocurrió unos días después del nacimiento de Cristo, por eso el 6 de enero, para los cristianos se conmemora la Epifanía que quiere decir «mostrar» o «hacer visible», en este caso revelar al mundo la llegada del Hijo de Dios, recién nacido el 25 de diciembre. Por este motivo se instala la tradición de llevar regalos a los niños, unos días después de Navidad.
La tradición no fue ignorada por el gobierno del General Perón (1946-1955), quien durante su mandato y tal vez con la intención de realizar una analogía entre él y su esposa Eva, con los Reyes Magos, enviaba regalos para todos los niños del territorio sobre el lema: «Los únicos beneficiados son los niños».
De ese modo a todas las estafetas postales del país llegaban juguetes, sobre todo pelotas y muñecas, para que sean entregados a la niñez argentina, sobre todo a los más necesitados.
Merced a este recuerdo obtuve 1° premio en el Certamen Literario internacional de Microrrelato (1) en Quequén, Buenos Aires. A continuación, lo comparto:
“¡No éramos tan pobres!
Navidad y Reyes en el gobierno de Perón (1946-1955) tenían la magia de ir a buscar regalos a los correos diseminados en el país. He vivido esos tiempos.
Uno de esos años, fuimos con mi hermana a buscar esos juguetes. Nos atendió el jefe quien portaba una imagen poco propicia para la ocasión, pero era su deber hacerlo, así como era nuestro el derecho a recibirlos. Al requerimiento exclamó: “¡No son tan pobres para venir a buscar regalos!” ¿Habrá tenido el hombre un mal día? ¡Vaya uno a saber!.
A mi recuerdo, quedaron atadas las emociones encontradas que tuve: cruce de alegría y frustración. Al final no éramos tan pobres, pero el juguete lo quería. Con su fuerte carácter, mi hermana apeló al contexto político: “Mi papá es peronista”. El encargado, ofuscado, nos dio lo que debía quedar en las sacas: un balde de playa para mí y no recuerdo qué, para ella.
Luego supimos que los mejores juguetes quedaron en manos de sus hijos, familiares e hijos de correligionarios, aunque “no hubieran sido tan pobres”.
Más allá de la ficción del relato, hay que reconocer que en todos los tiempos y lugares se cuecen habas.
Feliz día de Reyes para todos.
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(1) Texto breve en prosa, de naturaleza narrativa y ficcional que, usando un lenguaje preciso y conciso, se sirve de la elipsis para contar una historia sorprendente a un lector activo.

