Los vestigios del Fuerte

El artículo que le dedica a este tema el Director de SunchalesHoy mueve a sentir y agregar impresiones personales. Siendo un tema tan nuestro, lejano en el tiempo, se desdibuja a veces su historia y pasar frente a ese hito fidedigno, histórico, auténtico y tan nuestro, que nos permite distinguirnos en la distribución geográfica del país, nos puede resultar insignificante y ni detenemos siquiera la vista en ese vestigio mínimo que nos revela allí mismo su trayectoria a través de carteles con breves relatos y dibujos para resaltar acontecimientos.

Es como guardar la cuna del primogénito para que el tiempo transcurra y la presencia, a pesar de ser vetusta, nos traerá el ayer porque es un testimonio afectivo, histórico para la familia. O como esa fotografía del abuelo inmigrante italiano y su prole maravillosa, color sepia ya, emergente del tiempo donde afloraron, mi madre inclusive.

Las maestras de Tercer Grado, porque es el año donde la currícula señala el conocimiento del pueblo o la ciudad donde se encuentra viviendo el alumno, son ellas quienes introducen a los niños en los vericuetos de una historia única, que debe ser conocida y valorada por ser distinta, original y trascendente, además de nuestra.

Misión cumplida. Al año siguiente Basilio Donato falleció, docente de la escuela Ameghino que sintió la necesidad de proporcionar la historia del pueblo a sus habitantes, convencido de lo trascendente que la hacía distinta, original y valiosa.

“El asombro verá cómo crece la ciudad donde hubo un Fortín”, dice la canción cuyos versos fueron concebidos por otro sunchalense que honra la historia: Mario Vecchioli.

Sirvan estas apreciaciones como complemento movilizador para aquellos que aún no se sumergieron en las páginas de varios libros cuyos autores, exultantes de valiosos conocimientos adquiridos, desearon transferir el saber y las emociones a quienes se sientan genuinos sunchalenses.

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