Con unas pocas horas de iniciada la Primavera (tal como socialmente se encuentra institucionalizada), florecen algunos números en el paisaje local, sobre los cuales resulta válido efectuar algunas consideraciones. Más allá de que cada una tiene su propio peso específico, la combinación de estas variables puede arrojar un combo no muy atractivo para una comunidad que se encontrará con una mayor presión impositiva local, demandando así redoblar el esfuerzo y por lo tanto esperando también un guiño de sus representantes locales, para entender que dicha tarea es compartida.
– Aumento de Tasa: Ingresado el pedido hace unas semanas, con seguridad el Ejecutivo local esperaba que el visto bueno de la actualización rondara el 23 por ciento pedido. Matemáticamente, la solicitud elevada por la secretaría de Claudio Borra resulta impecable; socialmente amaga con ser extemporánea. En uno de los primeros programas de este ciclo de Contactos, junto a Oscar Primón entrevistamos al funcionario, quien admitió que venía monitoreando las variables que integran la Unidad de Cuenta Municipal para solicitar un pequeño ajuste. El anterior databa del 4 de diciembre, comenzando a regir el primer día de 2018.
Creada para «acompañar» el proceso inflacionario, resulta una herramienta válida cuando se mantiene al margen de la especulación y los vaivenes del momento. Caso contrario, pierde efectividad y se asemeja bastante a los históricos pedidos de 40-50 por ciento y más de gestiones previas.
El Plan de Contingencia y el complejo contexto local le jugó en contra, retrasando el pedido que captó de camino el total de la Paritaria Municipal y cuanto aumento hubo de combustible. Hoy, el 22% pedido ya quedaba desfasado nuevamente por lo que el 15 que se acordó en Comisión y luego se aprobó, hará necesario que en pocos meses, vuelva a pedirse una cifra por lo menos similar para mantener el nivel de recaudación y su afectación a los servicios municipales.
– Congelamiento de sueldos: Podría decirse que se trata de un doble pedido. El primero, formulado el 1° de marzo por María José Ferrero. El mismo pedía limitar el ingreso de familiares a la estructura Municipal, como una señal puertas afuera de la estructura municipal, apoyada en el impulso similar que tuvo el Gobierno Nacional. Además, en su Artículo N° 5 solicitaba evitar las Paritarias para los sueldos de cargos políticos. Lleva ya seis meses y medio en estudio.
El segundo, más cercano en su presentación por la misma autora, fue reforzado por la propuesta de Fernando Cattaneo y Oscar Trinchieri para que tanto concejales como miembros del Gabinete suspendieran la aplicación de aumentos o ajustes a sus salarios por el transcurso de los próximos seis meses, donde a priori podrían beneficiarse con actualizaciones menores (tal como acaba de suceder en estas últimas jornadas), fruto de la cláusula gatillo vigente en el esquema salarial municipal pero quedando abiertos justo a tiempo de las futuras Paritarias, las cuales suelen celebrarse en el primer trimestre de cada año aproximadamente.
– Control o reducción de gastos. Sin estridencias, debería ser un «caballito de batalla» de toda gestión que se precie de ordenada y previsible. Más allá de un par de declaraciones de Gonzalo Toselli en este sentido, aludiendo al congelamiento de ingresos a planta, no se han hecho públicas mayores precisiones de lo considerado en el Plan de Contingencia, uno de cuyos puntos establecía: «trabajar en un plan de reducción de gasto público, que es impulsado por la Secretaría de Economía, Inversión Pública y Cooperativismo». Implícitamente, el monitoreo de las cuentas publicadas en la web oficial permite advertir este control aunque desconociéndose si es producto de un programa establecido como tal.
Varias de las Minutas presentadas en este último tiempo, apuntan a conocer detalles de gastos, previsiones y alternativas en el actual contexto. En el recinto del Concejo se escucharon en las últimas sesiones declaraciones que muestran cierta preocupación por encontrar diversas obras anunciadas «calzadas» con ingresos externos en curso o en gestión, otorgándoles asignaciones específicas que aseguran la realización de mejoras pero limitan la capacidad de maniobra y reacción ante alguna dificultad.
– Auditoría Externa. Consagrada como obligatoria a través de la Ordenanza N° 1971/2010, arrojaría certeza sobre los ítems antes descriptos. Permitiría conocer con suficiencia el avance del pago de la obra de pavimento, por ejemplo, la cual se Licita a un ritmo mucho más lento del esperado, lo que denota dificultad en reunir los fondos necesarios para cada sector… mientras se piensa en iniciar un emprendimiento similar pero de mayor alcance. También se establecerían datos sobre transferencias a entidades, por ejemplo el Fondo de Asistencia Educativa arrastra demoras inexplicables de meses sin que hasta el momento los concejales pidan explicaciones. Hasta el momento, nada ha trascendido formalmente acerca de la posible contratación de esta Auditoría Externa por parte del Ejecutivo.

