En Economía se había informado que, pasados los primeros 90 días de la prórroga, se debería permitir una revisión de la medida que incluiría reducciones graduales. En julio de 2005 el ministro de Economía, Roberto Lavagna, incrementó de un 5 a un 10 por ciento las retenciones a los quesos y de un 5 a un 15 por ciento a la leche en polvo.
El argumento que esgrimen tamberos e industriales tiene una cifra fuerte: aumentó casi un 10 por ciento, entre enero y marzo pasados, la producción de leche (unos 200 millones de litros más frente a igual período de 2005), hecho que habría contribuido a que el mercado interno estuviera bien abastecido y con precios estabilizados.
En la Argentina se producen alrededor de 9600 millones de litros por año. Además, en el trimestre enero-marzo de 2006 se exportó casi lo mismo que en igual período del año pasado, con un volumen algo superior a 73 mil toneladas. “Se estuvo volcando más litros en el mercado. La producción garantizó un abastecimiento normal. Además, hubo estabilidad en los precios; entre diciembre de 2005 y marzo de 2006 los precios de los lácteos al público, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), bajaron un 0,1 por ciento. Es decir, los convenios firmados antes de fines de año [con las lácteas SanCor y La Serenísima por 9 productos]- se están cumpliendo”, reconoció Juan José Linari, coordinador del Programa Nacional de Política Lechera de la secretaría de Agricultura.
“Hay elementos razonables para una quita de las retenciones, la producción aumentó y se perdió el miedo al desabastecimiento. Por eso hay que exportar para no tener una sobreoferta acá. Si no se sacan las retenciones, en 2007/2008 vamos a tener una crisis”, dijo el sunchalense Roberto Socín, presidente de la Mesa de Productores de Leche de Santa Fe.
Con un escenario por delante de mayor producción, en el sector consideran que es fundamental habilitar más exportaciones vía menores retenciones para evitar una situación como la que se registró después del récord de producción de 1999, donde hubo un derrumbe en los precios por la abultada oferta y cerraron más de cuatro mil tambos. Julio Aimar, vocero de la cámara provincial de Productores de Leche de Buenos Aires, coincidió en que “la liberación de las retenciones no causaría un calentamiento del mercado”.
Una fuente industrial, que pidió reserva de su nombre, destacó un concepto parecido. “La oferta alcanzó para abastecer el mercado interno y la exportación. Además, el precio minorista tuvo un excelente comportamiento”, subrayó. “Lo ideal sería llegar a julio sin retenciones”, admitió por su parte una fuente oficial.
Fuente: La Nación

