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Sunchales, setiembre de 1940
Bodas de Oro
El Director de la Escuela Provincial «Florentino Ameghino», Sr. Juan J. Soutullo, invita a los ex alumnos del establecimiento citado, a una reunión a efectuarse el 5 de octubre próximo, a los efectos de cambiar ideas y designar a la vez, una Comisión, que se encargará de programar los festejos rememorativos de los 50 años de vida de la escuela.
Cabe acotar que, la primera escuela oficial en Sunchales, se creó el 15 de enero de 1871, habiendo sido el primer maestro el Sr. Eugenio Meert, vecino letrado de la segunda Colonización.
En la Tercera Colonización, se creó una nueva escuela en marzo de 1888, designándose preceptor al vecino Saturino Marquínez y Martínez.
Comisión de Fomento Edilicio
En el local de la Comuna, se eligió mediante el voto de varios vecinos, una Comisión encargada de fomentar la edificación y embellecimiento del pueblo, recayendo la designación en las siguientes personas: Dr. Almícar Gorosito, Orestes G. Remondino y Carlos Schiaveta.

Fiestas Patronales
Se acercaba el 12 de octubre y ningún indicio de programación de festejos se insinuaba. Se temía pasara la fecha desapercibida.
Retrocediendo a los primeros años del siglo 1900, las fiestas patronales se realizaban el 4 de noviembre, en honor de San Carlos Borromeo. Carlos Christiani fue el fundador y Carlos Steigleder el colonizador.
Se iniciaban con una misa mayor, cantada por Hércules Brussa con el armonio, José Decésaris tenor y un colono de nombre Racca de voz muy parecida a un barítono. Luego, le seguía la procesión con la imagen del Santo, el cual al trasponer la puerta del templo, era saludado con una atronadora batería de cohetes y bombas, que espantaba a los caballos de las volantas, tylburis y montas, muchos de los cuales, al no ser sujetos por las bridas, emprendían loca carrera hacia sus casas.
Por la tarde, la plaza era invadida por el público, en donde se desarrollaban los siguientes juegos: rompepiñatas, palo enjabonado, trapecio, carrera de embolsados, carreras de sortija, caza del lechón por la cola enjabonada, carreras de las bordelesas y por la noche, fuegos de artificio.
Al término de éstos, el pueblo se dirigía a los bailes de las distintas fondas. A veces, cuando la Comisión recolectaba suficiente dinero, los festejos eran amenizados por una banda de música.
La «Giostra» era infaltable y se instalaba una semana antes, preanunciando las fiestas, con gran alegría de los pibes de esa época, cuyo número era reducido en los albores del naciente pueblo.

