(Por: Laura y Walter A. Actis) – Somos los hijos de Walter Polo Actis, aludido en una reciente publicación del digital Sunchales Hoy (9-11-2024), que remite a una ponencia de Fernando Calamari en el X Congreso Regional de Historia e Historiografía (1).
Ambos textos hacen referencia explícita a nuestro padre, aunque en tonos bastante diferentes, como intentaremos mostrar: el primero de forma abiertamente crítica, abarcando prácticamente toda su vida adulta (desde 1955 hasta finales de los años 80), el segundo circunscribiéndose solo a una actuación suya en un acto como presidente de Sancor Seguros, en una fecha no precisada pero que parece corresponder a algún momento del año 1982. Entre los dos textos parece haber una especie de salto mortal: el que media entre una ponencia con tono académico y un panfleto de denuncia.
El por qué de este texto y quiénes son sus autores
Nuestro escrito parte de valorar positivamente el esfuerzo que realiza Calamari por conocer y denunciar las contradicciones que atraviesan a la sociedad sunchalense y, particularmente, los que la afectaron durante el período de la última y sangrienta dictadura. Nos parece, además, importante el interés que viene mostrando en estas cuestiones, especialmente a partir de su estudio “La dictadura cívico-militar en Sunchales. 1976-1983”. Sin embargo, en cuanto al asunto específico que nos ocupa (la actuación de Walter Actis) creemos que los resultados de su investigación son mejorables y en ningún caso justifican los juicios que emite en su texto publicado por Sunchales Hoy.
Antes de ir a los contenidos que, en nuestra opinión, necesitarían un mejor trabajo de investigación queremos dejar constancia del doble lugar desde el que escribimos. Por una parte, somos personas que nos hemos dedicado a la formación (Laura, profesora universitaria) y a la investigación social (Walter, sociólogo) durante tres décadas. Nada de esto nos da una especial autoridad, pero sí cierta capacidad para juzgar críticamente las aportaciones y deficiencias de una ponencia académica. Por otra parte, ambos residimos en España desde el año 1978, no por casualidad sino como resultado de la represión sanguinaria de la dictadura militar, que se llevó sin retorno a algunos de nuestros mejores amigos. Tampoco esto es ningún mérito pero sí nos sitúa claramente entre quienes desde el primer momento tuvieron un juicio abiertamente negativo respecto a aquel nefasto gobierno.
Lo que afirma el investigador
Yendo ya directamente a la cuestión. En su texto en Sunchales Hoy Calamari afirma:
“No solo acompañaron, apoyaron y justificaron públicamente -incluso con obsecuencia y cinismo- (…), a los dictadores nombres propios como (…) Walter Actis (…) afiliado del socialismo local, había apoyado el golpe de estado de 1955 y formó parte del gobierno dictatorial comunal. A principios de la década de 1980 era presidente de SanCor Seguros y desde allí colaboraba con la dictadura a través del adoctrinamiento educativo a estudiantes organizado por la cooperativa, a tal punto que recibió las felicitaciones de la autoridad tirana santafesina. A partir del retorno de la democracia fue candidato a intendente en 1987 por el Centro Unidad Socialista donde elogiaba a dicho sistema y obtuvo el quinto lugar en los comicios” (los subrayados son nuestros).
En resumen: se trataría de una persona que desde sus 27 años (1955) hasta al menos los 59 (1987) manifestó simpatías por gobiernos dictatoriales, incluso en épocas de democracia. Veamos ahora cuáles son los fundamentos para tan rotundas afirmaciones, según la investigación historiográfica del mismo autor.
Lo que se deduce de su investigación académica
En su ponencia presentada al congreso arriba citado se hace un análisis pormenorizado de los vínculos de la directiva de Sancor C.U.L. (lo que en el pueblo conocíamos coloquialmente como “Sancor fábrica”), que ocupa once páginas (3 a 14). En cambio, a Sancor Seguros le dedica apenas dos páginas y el análisis se limita a dos cuestiones: una, las declaraciones y responsabilidades del gerente de esa cooperativa en el año 1976, favorables a la dictadura; la otra, la co-organización de certámenes y concursos en el ámbito de la educación por parte de la cooperativa, junto con el Ministerio de Cultura y Educación del gobierno provincial, cuya finalidad sería “legitimar al gobierno de facto”. Las palabras entrecomilladas atribuyen una intencionalidad explícita a los sucesivos dirigentes de la cooperativa durante esos años, que debería quedar fehacientemente comprobada por los datos de la investigación. ¿Qué pruebas ofrece el autor?
Menciona la realización de tres concursos auspiciados por Sancor Seguros. Por cierto, a ninguna de ellos les pone fecha cierta, aunque la realización aproximada de los dos primeros puede situarse en diciembre de 1979 y enero de 1981, según las noticias de prensa citadas a pie de página. Pero el concurso que nos interesa aquí es el mencionado en tercer lugar, pues en ese contexto aparece la única referencia del texto a Walter Actis, en su carácter de presidente de la cooperativa. Las noticias de prensa citadas en ese párrafo se extienden entre marzo de 1981 y enero de 1983, lo que impide establecer con claridad la fecha del acto que se menciona. No situar claramente la fecha del evento se presta a confusiones, teniendo en cuenta los cambios fundamentales que se produjeron en el país como consecuencia de la guerra de Malvinas, ocurrida entre abril y junio de dicho 1982. ¿Cómo puede escapársele al historiador lo crucial que resulta situar con precisión el acto que se describe y denuncia? Volveremos sobre este punto.
Antes veamos cuáles son las evidencias aportadas para mostrar la colaboración de Actis con la dictadura militar. Citamos completa toda la información aportada por Calamari, pues en la ponencia no existe ninguna otra mención al personaje denunciado:
“La entrega de premios se hizo en la sede empresarial y contó con la presencia del ministro de Educación y Cultura de la provincia Eduardo Sutter Schneider. Igualmente, se otorgaron distinciones en Buenos Aires. El presidente de la entidad Walter Actis manifestó que los certámenes tenían un elevado valor cultural e integrador para los alumnos del país. Sutter Schneider expresó su satisfacción por el aporte a su ministerio que realizaba la entidad aseguradora, a la que comprometió para que siga incentivando esas iniciativas. Por lo tanto, los eventos educativos manifestaron la acción articulada y cordial entre la cooperativa y la dictadura para mantener el statu-quo y adoctrinamiento del régimen.” (pág. 16-17) (los subrayados son nuestros)
El “por lo tanto” que utiliza el autor estaría justificado si se probara que la cooperativa puso en marcha estos concursos en consonancia con los representantes del gobierno dictatorial, cosa que no queda acreditada suficientemente. ¿Los dirigentes de Sancor Seguros respondían directamente a la dictadura a la hora de organizar estos certámenes? ¿O se veían obligados a amoldarse formalmente a ésta, dado el marco represivo, pero impulsaban dichos concursos intentando desarrollar sinceramente un enfoque desde los valores del cooperativismo? ¿O se daba alguna suerte de compromiso entre ambas posibilidades, teniendo en cuenta la diversidad interna que también atravesaba a la dirigencia de la cooperativa? A la luz de los datos aportados en la ponencia cualquiera de estas respuestas podría ser verdadera, por ello el “por lo tanto” es una conclusión apresurada e insuficientemente fundamentada por parte del autor.
Además, el texto sugiere una continuidad monolítica y sin cambios entre 1976 y 1983, desde el saludo explícito de Bonzi a la necesidad del “Proceso de reorganización Nacional” hasta las supuestas alabanzas de Actis en 1982 o 1983. No parece haber habido aquí mucha investigación sobre el cambio de contexto entre los años iniciales y finales de la dictadura ni entre los distintos sectores internos en la cooperativa (por ejemplo, entre burocracia asalariada y consejeros cooperativistas no remunerados, o entre cooperativistas convencidos y oportunistas que solo buscaban medrar en la empresa).
Volvamos entonces sobre la fecha del acto en el que se producen los discursos de Actis y el ministro Sutter Schneider. El primero asumió como presidente de Sancor Seguros, para el período 1982-1983, el día 30 de octubre de 1982. El segundo ostentó el cargo de ministro de Cultura y Educación provincial hasta finales de febrero de 1983. Por tanto, la entrega de premios citada solo pudo producirse entre noviembre de 1982 y febrero de 1983. Fecha posterior a la guerra de Malvinas y a la disolución de la Junta Militar, en un momento en que se constataba la “muerte política” de la dictadura que estaba buscando una salida que desembocaría en las elecciones de finales de 1983. ¿Resulta creíble que en este contexto de derrota política de la dictadura el recién nombrado presidente de Sancor Seguros se dedicara a hacer un discurso laudatorio de la misma? ¿No parece más probable que se aprovechara la oportunidad para poner énfasis en el “valor cultural y de integración” que ofrecía la visión cooperativista, frente a la promovida por la dictadura, en un momento en que se producía una tímida apertura? En todo caso, no se trata aquí de adivinar o atribuir intenciones a los protagonistas, pero sí de poner de manifiesto la importancia del nuevo contexto en que se produce el acto que parece constituir la única “prueba” de la complicidad de Actis con la dictadura.

El salto mortal entre la investigación y lo difundido por whatsapp
Pero dejemos de lado las dudas y cuestionamientos que hemos reflejado en los párrafos anteriores. Limitémonos a comparar las afirmaciones de Calamari respecto a Actis en su ponencia académica:
– cita un único discurso (a finales de 1982/ comienzos de 1983) en el que éste destaca el “valor cultural e integrador” de unos concursos organizados por Sancor Seguros, que resultan sospechosos por contar con el aval o patrocinio del Ministerio de Cultura y Educación de la Provincia de Santa Fe.
Y las que emite en su ”escrito libre” (casi panfletario) publicado en Sunchales Hoy:
– lo describe como un militante del Partido Socialista que en 1955, 1982 y 1987 apoyaba gobiernos dictatoriales.
Incluso para quien no sepa mucho acerca de los hechos reales, incluso para nosotros que no vivimos en el país desde hace casi 50 años, el salto mortal entre uno y otro escrito no parece justificado. O bien está justificado por una recogida de información insuficiente o sesgada, por razones ajenas a la investigación histórica, o a la proyección sobre el pasado de conflictos actuales de la sociedad sunchalense que escapan a nuestro conocimiento.
Por otra parte, el perfil que traza Calamari en su panfleto-resumen parece contradecirse con una información que él mismo recoge en su trabajo de investigación “La dictadura cívico-militar en Sunchales”. En las páginas 8 y 9 de ese texto Calamari menciona el rechazo a la censura y la preservación de libros como forma de resistencia a la dictadura, citando como ejemplo la acogida que prestó Ezio Montalbetti, director del Colegio Nacional, a la biblioteca del Partido Socialista, a petición de Leda Torassa y…. ¡Walter Actis! Es decir que el supuesto defensor de distintas dictaduras reconocía la existencia de censura en la dictadura de 1976-1983 y actuaba en contra de ella para preservar una biblioteca en riesgo de ser confiscada. ¿Cómo pudo pasar por alto este “pequeño detalle”, recogido por él mismo, nuestro historiador? Tampoco parece haber indagado mucho alrededor del personaje acusado, pues se habría enterado de que también era consciente del (y se oponía claramente al) carácter fieramente represivo del régimen, porque -además de sus dos hijos exiliados en España- conocía de cerca la situación de un sobrino primeramente secuestrado y posteriormente “legalizado” como preso político en la cárcel de Coronda, y apoyaba activamente a su compañera.
Un llamamiento final
No creemos que ante este asunto nos ciegue el amor filial. Tampoco somos partidarios de defender el “honor familiar” cualesquiera que sean las circunstancias. No vivíamos en Sunchales, ni en el país, cuando sucedieron los hechos que se le imputan a nuestro padre en su función de dirigente de Sancor Seguros. No lo idealizamos ni creemos que estuviera libre de contradicciones. Tampoco se nos escapan los límites del cooperativismo agrario que fue el germen de todo el movimiento cooperativo surgido en Sunchales. Para conocer mejor y desvelar hechos y comportamientos censurables, bienvenida sea la investigación rigurosa. Instamos a Fernando Calamari a que profundice y procure mejorar sus trabajos de investigación. Hemos leído con aprovechamiento algunos de sus hallazgos pero, en lo que toca a la figura de Walter P. Actis creemos que ha investigado poco, lo que le lleva a extraer conclusiones bastante alejadas de la realidad que otros conocimos. Quizás esto merezca alguna rectificación por su parte. Aunque no tengamos la verdad completa sobre el particular reivindicamos siempre MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA.
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Laura y Walter A. Actis
(1) Calamari «La participación del cooperativismo en la dictadura cívico-militar (1976-1983)».

