Semana del 20 al 27 de mayo de 1917.
Juan Pueblo pide pan
Era lo mismo decir. Sunchales pide pan, el país pide pan, el mundo pide pan. Aforismo terminante del año 1917: consecuencia del desastre económico que causaba la guerra, en Europa, repercutiendo en nuestro suelo.
En el pueblo, no faltaba pan, pero había que pagarlo a 30 y 35 centavos el kg. Peso a la prohibición de Irigoyen de exportar trigo. El azúcar se vendía a 60 centavos el kg. (más tarde a 1$); un traje de buena tela de 70$ subió a 110 y los zapatos, de $12 a 24. La carne, menos mal, se pagaba a 50 centavos el kg. lo cual no impedía que las amas de casa clamaran al cielo.
Esta situación precaria de la economía de todo el país y por supuesto, de todo el mundo, levantaba atmósfera permanente de protestas, aquí más que en ninguna otra parte, siendo Irigoyen quien pagaba las consecuencias, aguantando las más severas críticas, porque se decía de su gobierno, que era inerte y carente del sentido de previsión. Entonces, no existía la protección oficial del consumidor y por lo tanto, el acaparamiento, la especulación, el trust, amargaban la existencia del pueblo, encareciendo los artículos más indispensables para la vida.
La prensa del país, se ocupaba diariamente de este problema, sugiriendo los remedios más urgentes, los medios más expeditivos, para solucionarlo, mientras que muchos órganos aprovechaban la circunstancia para hacer política en base a la crítica más mordaz.
Los sueldos y demás remuneraciones no guardaban relación con el costo de la vida y para darse una idea nomás, de lo que percibían los maestros, cito los siguientes casos: Ceferino tamargo, Elia Patocchi, Mercedes Vallejos, ayudantes de la escuela Florentino Ameghino, cobraban un líquido a fin de mes de 66,50 $; los maestros con título $114.
Todo hombre inteligente, tenía derecho a opinar, a criticar y a proponer. En la semana que se hace crónica, apareció en el órgano local “Sunchales”, un artículo intitulado: Juan Pueblo Pide Pan. El articulista algo apasionado, culpó del malestar económico del pueblo, al latifundio. Era una indirecta evidente a don Carlos P. boero. Error grave despacharse contra los “efectos” de una crisis, sin detenerse a averiguar, las “causas” que la promueven.
El encarecimiento de la vida, como actualmente sucede, depende de muchos factores económicos sumamente complejos, que no son atributos exclusivos de nuestra nación, sino de varias naciones sufrientes, que han sido víctimas de una guerra de exterminio y destrucción.

Centro trabajo y placer
El 12 de mayo, realizó este centro, su acostumbrado baile social en el salón de la S. Italiana. La crónica registró la presencia de las siguientes familias: Frencia, Ferrati, Gamba, Moretto, arbitelli, Theiler, Viotti, Patocchi, Scotta, Funes, Panero, Boneto, Cravero, Bonaudi. Y no se citan más a pesar de que hubo una numerosa concurrencia.
Tengo a la vista, un recorte de una crítica que una persona interesada en menoscabar el prestigio de los organizadores de este baile, les hizo a la semana de realizado, cuya publicación aquí, considero inoportuna, por cuanto el cronista, despechado por la competencia que los muchachos del centro le hacían a otro similar considerado de mayor alcurnia, dejaba entrever el afán de meter cizaña en el pueblo.
Si hago esta citación, es para reafirmar, lo que dije en crónicas anteriores: había personas empeñadas en producir la división social del pueblo, valiéndose de argucias taimadas para meter la cuña divisoria. Que la historia del pasado sirva de lección para el presente y que nunca en la comunidad sunchalense, vivan individuos que, poseídos de ese egocentrismo vanidoso, propendan a la separación demasiado exagerada de clases sociales.
Tiro Federal
Se prosiguió en el “stand de tiro” el concurso iniciado este mes, que terminó el 27. Hasta esa fecha iban primeros: a 150mts. Raúl Armatti; 250mts. Juan D. Maccario; 350mts. (cat. B) Sebastián Valfré; 350mts. (cat. A) Ramón Visconti.

