Unión debía ganar para seguir avanzando en busca del ascenso, que ahora está a tan solo tres victorias de lograrse. Fue un partido jugado a todo o nada, con garra, fuerza y mucha lucha de ambos lados. Echagüe le tiró la chapa de históricos como Leopoldo Ruiz Moreno pero el albiverde se hizo fuerte desde la línea de libres para cerrar a su favor un cotejo 98-92 que dominó aunque tuvo también sus baches.
Con un gran arranque, los locales tomaron distancias en el que podía llegar a ser el partido del año ya que un traspié los dejaba otra vez a las puertas de pelear directamente por un ascenso. El 17-9 enfervorizó a los hinchas que prácticamente colmaron la capacidad de «La Fortaleza», haciéndose sentir en todo momento. No obstante, la igualdad en dos cotejos ganados por equipo marcaba la paridad de la serie, lo que se trasladó al tanteador que terminó nivelándose en 19.
La visita comenzó a cerrarle caminos a Unión y pasó al frente 23-30. Leopoldo Ruiz Moreno hacía valer su experiencia mientras que a Unión se lo devoraban los nervios y la gran defensa paranaense. Con corridas y un triple de Gornatti, lo puso otra vez a su favor el albiverde (41-40) a un minuto del descanso largo.
El regreso encontró a un encendido Luchino, que con dos doble y falta consecutivos dejó a Unión 51-44. Gornatti volvió a anotarse también con 2/2 en triples para cortar la remontada visitante y establecer la máxima diferencia: 59-49. Cuando parecía que el banco entrerriano no encontraba la salida al dominio local, fue el propio albiverde el que entró en un bache y con cuatro minutos por jugar se secó en ofensiva, permitiendo que Echagüe se acercara 59-58.
Un buen pasaje del más chico de los Ruiz Moreno le permitió al equipo paranaense seguir luchando doble a doble. Las cerradas defensas propuestas por ambos elencos y la fricción creciente debajo de los aros tornaban el juego en un tire y afloje, en el cual ninguno encontraba la llave para abrir dicha situación. El local fue el primero en perder un jugador por acumulación de faltas: Luchino vio rápidamente el camino al banco, abriendo una incógnita acerca de quién podría reemplazar su buena labor en ofensiva.
Apareció Miguel Isola para ser en parte el estandarte albiverde pero fundamentalmente, también se hizo presente la tranquilidad local para, desde la línea de libres, ir sentenciando el juego. Unión convertía de a uno y se escapaba puesto que en su desesperación, Echagüe solamente corría y lanzaba sin orden alguno, viendo cómo, de 79 iguales, pasó a estar 89-79. Ruiz Moreno ya no estaba para aportar su experiencia ante este tipo de situaciones y el caos ganó a la visita.
Así se desató el carnaval albiverde, celebrando merecidamente y manteniendo la Fortaleza de su localía, algo que será fundamental siempre ya que por delante hay un duro escollo que se interpone en el camino del ascenso. Si Unión gana los partidos en su casa, estará diciendo presente en la próxima temporada de la Liga Nacional.

