
En su segunda presentación como local, el elenco dirigido por Roberto Vico tuvo un arranque de ensueño, con alta efectividad, buena defensa, recuperos, corridas, en fin, un concierto de virtudes que literalmente borraron del rectángulo a un Oberá que arribó con varios nombres conocidos (Ceruti, Landoni, Müller, Gornati).
Al 12-0 inicial le siguió 18-2 y todo era fiesta, redondeando en 21-8 el tramo de apertura. El Cuarto siguiente por momentos fue más de lo mismo (30-15) pero ya los misioneros no fallaban tantos tiros insólitos sino que la rotación de Pfleger comenzó a dar indicios de reacción, marchando al descanso 38-30.
Ya el complemento, todo fue diferente, con la visita asentándose, creciendo en confianza y conversiones y un Unión que por momentos trastabillaba sin poder hacer pie.
Las distancias ya no fueron tan importantes y promediando el Tercer chico, un doble de Landoni estampó el 45-45 como una clara señal a su rival.
Unión pasó a jugar más lejos del aro, intentando recuperar el volumen que había tenido de movida. A su vez, la visita ajustó marcas, impidió una buena selección de lanzamientos y pasó al frente hasta llegar a tener siete puntos de luz (58-65).
Con los roles inversos, era ahora el elenco misionero el que mejor hacía circular la pelota, ante un Bicho Verde que parecía no poder asimilar lo que sucedía. Vico seguramente se preguntaba cómo podía haber cambiado tanto el trámite del partido en tan poco tiempo.
Coleman volvió a cumplir en su segundo partido oficial, aportando 21 puntos con buenos porcentajes y 7 rebotes. También Podestá tuvo un alto rendimiento con 12 puntos, al igual que Maximiliano Ríos. En la visita, se destacaron Lucas Gornatti con 22 y Francis Nwanko con 20 tantos.
Un doble de Podestá niveló en 71 el marcador pero en los últimos tres minutos, la visita manejó el trámite y lo cerró con un parcial de 2-10 que sofocó cualquier intención de reacción que pudiera tener el local que tampoco estuvo fino desde la distancia y cayó 73-81.

