Contrario a lo que sucedió en ciudades no muy lejanas, en Sunchales parece ser que el aniversario 120° de su fundación pasará casi desapercibido. Así se desprende de la nula difusión que al mismo se le ha dado, toda vez que a 24 horas de dicha efeméride y no había una programación oficial de festejos ni actividades definidas.
Lo que se ha percibido, a lo largo de los últimos meses, es que aquellas actividades -culturales, deportivas o incluso obras públicas- que iban a concretarse o culminarse por estos tiempos, han recibido la “adhesión” a los 120 años. Vale decir que son las mismas cosas que iban a hacerse de todas formas, más allá del cumpleaños.
Resulta inevitable mirar a los costados y ver que ciudades de la región han también tenido fechas similares (diferente es cumplir 116-123 o 132 años). La actitud que tomaron es sumamente diferente, generando propuestas para cada una de sus poblaciones, permitiendo numerosos espectáculos públicos y apostando a recuperar el festejo que con el crecimiento de las urbes se fue perdiendo: la reunión del pueblo en un mismo lugar y con un motivo en común.
Por estos lados, se recalca una y otra vez desde diferentes áreas del gobierno que no hay presupuesto especial para convocar artistas, mucho menos para organizar eventos multitudinarios como los de Rafaela, de continuado durante dos semanas (similar a Esperanza o a poblaciones más pequeñas).
Mientras tanto, desde el Liceo se propone una Jornada por la Identidad y la Memoria, el Museo prepara un concierto y el área de Cultura navega en las presentaciones de los alumnos de los talleres, mientras acompaña propuestas originadas en otros ámbitos, como la presencia de Rubén Patagonia u Orlando Vera Cruz.
Poco y nada especial, poco y nada pensado para celebrar un aniversario que no debería pasar desapercibido. Poco y nada para una ciudad de la importancia de Sunchales, que hace del ahorro una premisa sin notar que en ocasiones es necesario gastar un poco. Aunque sea en los cumpleaños trascendentales como el de 120 años.
Un poco de historia
Cuenta Basilio Donato en su libro “Noticias del fuerte de los Sunchales y sus tres colonizaciones”, que antes de llegar a denominarse como hoy lo conocemos, el asentamiento pasó por “Unchales”, “La Virreyna” (una avanzada fundada por Don Antonio Vera y Mujica). También el mismo escrito alude a “Hunchales” y “Zunchales” como denominaciones alternas. Finalmente, es Carlos Steigleder quien por escrito, al pedir la aprobación de la traza, solicita que el pueblo sea llamado “Los Sunchales”. El 19 de octubre de 1886, tras dos intentos fallidos, el gobernador José Gálvez aprueba la traza de la colonia.

