Una mujer dirigirá en la Liga de básquet

Un aroma distinto al habitual sobrevuela en el ambiente que, hasta hoy, estaba reservado para los hombres. Es intenso y femenino. Enseguida, se descubre en el aire un clásico Carolina Herrera, uno de los predilectos por las mujeres. Bien distinto al tradicional Kenzo masculino. Y de repente, se devela el origen de aquella fragancia: Mariela Arango, la primera árbitro mujer que va a dirigir en la Liga Nacional, entraba a La Bombonerita donde se iba a realizar la sesión de fotos y el perfume se expandía por todos los rincones.

Por primera vez, en los 22 años de historia de la Liga Nacional, una mujer va a dirigir un partido oficial. Será en la categoría “B”, el próximo viernes, cuando Lanús reciba a Sol de Mayo, de Viedma, por la décima fecha de la Zona IV. Mariela, que se recibió de Jueza Nacional hace apenas un mes, todavía no lo puede creer: “ni me imaginaba dirigir Liga Nacional. Si hasta debuté este año en Primera en la Federación de Capital Federal. Pero se están promoviendo árbitros mujeres y me tocó la varita. No veo la hora que llegue ese día. Aunque, tengo que reconocer que estoy nerviosa. Lo más difícil va a ser arribar a la cancha y el primer pitazo. Después todo va a ser más fácil”.

Mariela, de 29 años y empleada administrativa en el Hospital Italiano, sabe que será pionera y que tendrá la responsabilidad de abrirle la puerta a otras mujeres: “es importante lo que me toca vivir y se mezclan sensaciones opuestas. No pensé que me iba a ocurrir a mí (Dora Rodríguez es la otra jueza habilitada) pero voy a hacer lo posible para allanar el camino para que lleguen otras chicas”.

“Me mandan a lavar los platos”
Mariela es de mediana estatura (1.65 metros), tiene pelo negro, bien atado y con colita para dirigir y un carácter “muy fuerte”, según cuenta ella misma. Eso, seguro, la habituó a codearse con hombres en las canchas: “ser mujer a veces te favorece y otras no. Sabés que es muy difícil que te vayan a agredir pero a veces te prepotean para amedrentarte. Ya estoy acostumbrada. Si hasta las mismas chicas fanáticas, me mandan a lavar los platos”.

En el básquetbol femenino, las jugadoras cubren sus piernas con calzas. ¿Y para dirigir, Mariela? “No, ni loca me las pongo. Nosotras usamos los mismos pantalones que los varones. Eso sí, me los ajusto a la altura de la entrepierna. Sino parecería un payaso”, cuenta.

Sus referentes
Desde que empezó a dirigir Minibásquetbol hace 15 años (debutó en el club El Palomar), observó con atención a aquellos que se destacaban en las categorías mayores. Por eso, la figura de Pablo Estévez, compañero suyo en la Asociación Femenina, aparece enseguida: “siempre traté de mirar como dirigía Pablo. Él me enseñó mucho. Ojalá me venga a ver en mi debut”.

Pero además de Estévez, muchos otros árbitros porteños de la Liga Nacional, también la marcaron a fuego: “Diego Rougier, Fernando Sampietro y Roberto Smith, quien fue el que me avisó que iba a tener un partido en la Liga Nacional, también fueron otros espejos que me sirvieron mucho para aprender”.

“¿Dirigir a Gutiérrez y Paolo?, ni loca”

Sentada en uno de los bancos de suplentes de La Bombonerita, Mariela, que nació en Ituzaingó y vive en Vicente López, no se imagina dirigiendo a las grandes figuras de la Liga “A”: “ni pienso en si puedo llegar a pitar a jugadores de la elite. ¿Quinteros y Leo Gutiérrez? Ojalá pudiera, sueño con eso pero la verdad, ni me lo pongo a pensar demasiado. Si tiene que pasar, ya llegará”.

Es el final de la entrevista y Mariela, ya transpirada por el calor en el estadio, se despide con un beso. Se mete en el vestuario. Pasan 20 minutos y sale. Bien femenina. Y otra vez, sobrevuela el Carolina Herrera. Bienvenida a la Liga.

Fuente: www.a-d-c.com.ar

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