
63 años de vida. Seguramente en los inicios de la institución como tal,
sus primeros aniversarios fueron festejados humildemente y a la vez con un regocijo muy especial por parte de sus creadores y primeros colaboradores, estaba naciendo – y creciendo – una idea, un proyecto, un impulso, muy empujado por las ganas, y teniendo que hacer las cosas desde la nada.
Seguramente también en los posteriores aniversarios hubo diferentes festejos, creciendo y de a poco con cada vez más espacios …. y más gente.
Lo que seguramente se ha repetido año tras año, en muchas personas y en diferentes oportunidades, ha sido ese regocijo de sentir al club como algo propio, de ver crecer algo por el cuál uno ha dejado tiempo, trabajo y dedicación, de sentirse parte de ese ámbito, tan de cada uno y tan de todos a la vez.
Y así como seguramente hubo aniversarios muy festejados y otros que pasaron poco advertidos, este cumpleaños número 63 nos encuentra en un momento muy especial.
Un momento de cambios.
Una transición necesaria, que nos obliga a crecer, a readaptarnos, a cambiar en varios aspectos, a volver a inspirarnos, a retomar el trabajo comunitario, desinteresado y dedicado, a dejar de lado las diferencias de opiniones para visualizar la institución, a volver a pensar el club de todos, a desterrar egoísmos y revalorizar el club como ámbito laboral para algunos, de crecimiento personal, deportivo, cultural y social para otros, y de esparcimiento para otros.
Un momento para no dejar manifestarse algunas naturales miserias humanas, y entender – y aprovechar – los momentos de crisis para las oportunidades que estos presentan, aprendiendo de los errores del pasado y tratando de mejorar los aciertos, que los hubo y muchos… oportunidades de cambio, con todo lo que esto implica, y venciendo la natural tendencia humana de no querer cambiar cuando se está cómodo.
Hoy no estamos tan cómodos, pero debemos estar enteros y todos. Nuestras posibilidades y recursos son importantes, debemos re-pensarlos y aprovecharlos… en esa transición estamos, y es el momento ideal para que los verdaderos e incondicionales unionistas estemos presentes y activos. No olvidemos que – paradojicamente – nuestro club se llama Unión.

