Si bien Unión arrancó con mucho ímpetu, se encontró con que era La Florida quien mandaba en cuanto al manejo de la pelota. Esto no agradaba a los locales que en su primera presentación como local esperaban ganar y treparse a la punta de la tabla de posiciones, ya que los resultados previos así lo señalaban.
De a poco y promediando la etapa inicial, los de Isabella fueron tomándole el pulso al planteo visitante. Creció Giacomini en la creación, hizo lo propio Varela y así, la tarde iba tomando otro color ya que tanto Ingaramo como Serrizuela tomaban más contacto con la pelota.
No obstante, las caras de preocupación y los gestos de bronca no tardaron en aparecer con el cambio obligado de Fabián Espínola. La suma de lesiones marca una de las rachas más negativas a las que se ha tenido que enfrentar el entrenador albiverde, debiendo reorganizar constantemente el equipo.
Más allá de este inconveniente, casi sobre el cierre de la etapa inicial apareció Fleita para presentarse ante la parcialidad local. Tras un rebote en el palo, cuando el equipo pasaba de a poco a ser protagonista, estampó el 1-0 que marcó el inicio de otro partido, dejando atrás el asedio inicial de los visitantes. Unos pocos minutos le bastaron al goleador para dejar en claro su capacidad de definición.
El oportunismo local, el mismo que le había abierto el camino a la victoria en la primera fecha, volvía a hacerse presente, con una efectividad casi del ciento por ciento ya que no habían abundado las situaciones de riesgo (Relato Darío Espíndola – FM Ciudad).
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Desde el inicio del complemento, Fleita mostró su jerarquía haciendo que Romero, arquero del elenco norteño, se transformase en figura. Fueron tres jugadas seguidas en similar cantidad de minutos, que generaron gran expectativa en el estadio. Con la ventaja a su favor, Unión comenzó a desandar un cotejo totalmente diferente, aunque tuvo un bajón en la intensidad allá por los 20 minutos, permitiendo el adelantamiento de la visita.
La expulsión de Autino no solo dejó a Unión con uno menos sino que le complicó sobremanera el desarrollo, posibilitando que La Florida creciera y pusiera sobre las cuerdas a la defensa. No obstante aún allí nadie pensaba que esa acción sería determinante para el resto del cotejo.
Cuando nadie lo esperaba, Damián González fusiló a Diego Nuñez, estampando el empate cuando restaban tan solo tres minutos por jugar. Sin embargo, lo peor estaba por venir ya que un par de jugadas después, Daniel Molina se aprovechó de una estática defensa para dar vuelta el marcador.
Desde aquella expulsión, todo fue cuesta arriba para un Unión que no supo disimular la ausencia. Los dirigidos por Angel Guerrero se aprovecharon de esta circunstancia y se quedaron con un juego que parecía estar controlado, llevándose un importantísimo triunfo.

