¿No se puede repetir el rival?

Primera diferencia: Ceruti en el quinteto inicial en lugar de Carroll. Segunda diferencia: una notable actividad del juego interior, con Aubry ganando varios rebotes en ataque. Tercera diferencia: más confianza y buenos porcentajes de conversiones. Lo mejor de Libertad pasó por el tercer cuarto, donde barrió a Boca 28-9 para sacar 17 de luz. Lo peor, el cierre, donde no pudo convertir, perdió varias pelotas y le dio chances a un equipo que rápidamente puede -y lo hizo- limar diferencias.

Más allá de todo lo que puede derivar del análisis del juego en sí, en el estadio se respiró un aire nuevo, de mayor calma y casi con comodidad. En varios tramos del partido bajó de las tribunas un aplauso sincero, ante el buen desempeño del equipo y más cuando veían que en el rectángulo se plasmaba aquello que el técnico interior que cada uno tiene decía debía corregirse.

En el arranque fue la visita la que se puso en ventaja (14-21) aprovechando algunas pérdidas de Libertad y cierta displicencia de Cavaco quien marró algunos lanzamientos desde buenas posiciones. Luego llegó Funes para llevar a Boca 11 arriba (24-35) y preocupar a Cadillac, quien insistía en que se distribuyera más la bola, buscando soluciones desde el banco. Ceruti en cancha corría y aportaba actitud, contagiando, Aubry se prendió en la propuesta y volvió a ser predominante en ataque, bajando rebotes.

Un triple de Ceruti lo puso arriba otra vez al local (40-38) a dos minutos del descanso central, dándole forma a un parcial de 10-1 y ganando el cuarto 25-20. A partir de allí se vio lo mejor de Libertad. Ceruti está tan firme como en sus mejores momentos, convirtiendo desde distintos sectores, de dos, tres, simples… Un técnico a Leiva a poco menos de tres minutos fue el quiebre del partido: 4 libres + triple de Cavaco= 64-54. Otra vez los Tigres marcaban un buen parcial (13-0). Boca sumó sólo 7 puntos en 9.20 y perdió el cuarto 28-9.

Al cierre del tercer cuarto Libertad se imponía con autoridad (73-56) pero la presión propuesta por los Xeneizes, quienes salieron a quemar las naves corriendo toda la cancha, dio resultado. Benítez en dos oportunidades clavó un triple para romper la defensa practicada pero al llegar a 91 se secó. Sin quererlo le dio vida a un Boca que nunca baja los brazos y que rápidamente se acercó hasta poner en riesgo la victoria local. De aquel 89-72 se pasó a 91-80 casi sin poder tirar al aro.

El final de 96-84 es un poco más holgado de lo que fue el cierre pero no refleja tampoco con justeza el desarrollo del partido. Libertad fue más, mejoró claramente su juego, encontrando vías de gol casi olvidadas, rotando la participación y siendo protagonista incluso cuando iba perdiendo. Tuvo un momento malo, claro, justo tenía que ser al final, no podía ganar sin sufrir, se decían unos y otros en las tribunas pero contagió. Contagió esperanza, ánimo y expectativa, porque perdió Ben Hur y muchos se olvidaron de cómo estaban en la tabla sino que fueron repitiéndose como en una letanía: acortamos un punto, queda mucho. Ahora viene Quilmes y si se repite la actuación no habrá dudas de que la victoria quedará aquí y será el prólogo ideal para partir rumbo a Venezuela.

 

SINTESIS

Libertad 96 – Boca 84

Arbitros: Roberto Settembrini y Javier Mendoza.

Libertad (96): Sebastián Ginóbili 18, Mariano Ceruti 31, Diego Cavaco 23, Roberto López 8, Jeffrion Aubry 6 (FI); Jorge Benítez 10, Ryan Carroll 0, Gustavo Martín 0, Marcos Saglietti 0 y Ariel Zago 0. DT: Eduardo Cadillac.

Boca Juniors (84): Diego Alba 14, Paolo Quinteros 15, Matías Sandes 13, Kenneth Williams 11, Martín Leiva 16 (FI); Fernando Malara 7, Fernando Funes 8, Anthony Bishop 0, Luis Cequeira (lesionado) 0 y Leonardo Peralta 0. DT: Carlos Duro.

Parciales: 20-27, 45-47 y 73-56.
Estadio: Hogar de los Tigres – Sunchales 

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