
Para muchos equipos, la progresión marca que primero se sale campeón del ámbito local y luego del internacional. Para Libertad fue al revés ya que la primera alegría grande tras el ascenso a la máxima categoría del básquet hizo ruido más allá de las fronteras argentinas.
Apenas cuatro años después de haber dado el salto de categoría, hubo que ponerse a ampliar «El Hogar de los Tigres». Se extendieron las cabeceras y los primeros pasos internacionales se fueron dando con firmeza, hasta instalarse en la Final, nada menos que ante el poderoso Vasco Da Gama de Brasil, plagado de nombres históricos.
Pero este Libertad también tenía lo suyo que había comenzado a diagramar con paciencia, apostando a la experiencia y jerarquía de Facundo Sucatzky, Esteban Pérez y un grupo de jugadores de rol bien definidos.
Por la ventaja deportiva de Vasco, la serie arrancó en Río de Janeiro con los dos primeros partidos al mejor de cinco. El conjunto local ganó el primero por 78-77; en el segundo se impuso Libertad por 83-81 y luego, ya en tierras sunchalenses, el aurinegro había pasado al frente por 2 a 1 tras imponerse por 100-99.
Vasco intentaba empardar y llevar todo a Brasil pero los Tigres lograron darle forma a su mejor producción en el momento exacto para poder darle a esos miles de hinchas su gran alegría.
Juego 4
Libertad (47) 95: Sucatzky 14, Cerutti 24, Pérez 15, Benítez 11, González 15 (FI). Grooms 4, Acosta 12. DT: Daniel Rodriguez.
Vasco Da Gama (44) 85: Helinho 12, Jamison 12, Rogerio 20, Mingao 4, Sandro 25 (FI). Manteiguinha 0, Chui 12. DT: Helio Rubens.
Parciales: 25-25, 47-44 y 68-67.
Árbitros: Jorge Tovar, David Pappo (Venezuela).

