Laboratorio en Ramallo

¿Fentanilo contaminado? Efectivamente, lo muestra hoy la pantalla televisiva y el corazón se acongoja. Frente a la evidencia de un laboratorio, con profesionales que debieran extremar sus cuidados con lo que se aparta diariamente en ese recinto especializado.

La pantalla nos muestra un patio increíblemente entero con cientos de ampollas descartadas (¿o miles?) bajo un cielo abierto. Reactivos vencidos, afuera, bajo la lluvia, cuando debían estar rigurosamente en la heladera, resguardados por el frío.

Pero, increíblemente, están desparramados en el patio bajo la intensa lluvia, sin higiene alguna, con una abundante y perniciosa presencia de insectos y mugre generalizada.

Detrás de los galpones, todos escondidos, lógicamente no se notaban, pero ahora, con vista pública, tirados “a la buena de dios”, invaden toda la pantalla y la visión es abrumadora.

Si quienes manipulan este tipo de elementos y conocen sobradamente su aplicación, además de la peligrosidad que conllevan, actúan en forma tan desaprensiva, ¿qué podemos esperar como fruto de la ignorancia, de personas no idóneas, que pueden tomar contacto con todo lo que implica peligro, originando además la propagación entre sus semejantes?

Parece una burla. Increíble pero evidente, con pruebas de imágenes que nos revelan la verdad. Aún faltan las consecuencias de ese desatino y más que negligencia, un atentado contra nuestros semejantes.

La montaña de ampollas descartadas en el patio del laboratorio (TN).

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