Una costumbre difícil de erradicar

Una de las tomas logradas esta semana por Diego Rosso.
Una de las tomas logradas esta semana por Diego Rosso.

Hay situaciones que con el correr del tiempo van modificándose, conductas que se cambian o afirman pero el caso puntual de la basura, es una cuenta muy pendiente para la ciudad. Paradójicamente, se cuenta con un eficiente servicio de recolección de residuos domiciliarios, el Programa «Mejor Vida» fue reconocido años atrás por sus logros y alcances y reimpulsado en lo que va de la actual gestión.

No obstante, caminos y canales son un aspecto diferente, casi como si se tratara directamente de otra ciudad, que no tiene nada que ver con la otra, de logros, impulsos y responsabilidades.

Es esta última la Sunchales de aquel -estimamos- reducido grupo de quienes no conformes con el sistema implementado para la recolección de chatarra y residuos no convencionales que pasa por frente de su domicilio, buscan alternativas, encontrando en el arrojado a los canales Norte y Sur o los caminos rurales circundantes al ejido urbano, una interesante salida.

Un testimonio fotográfico lapidario.

El problema es de antaño, habiéndose propuesto la colocación de cartelería advirtiendo la existencia de multas para quienes concreten dicho accionar. También se dispusieron múltiples campañas de concientización, recomendaciones, folletería y cuanta alternativa generadora de conciencia estuviera a mano.

Actualmente, se está delineando una serie de acciones similares, a través del Presupuesto Participativo, para colocar cartelería en el Canal Norte y hacer esto extensivo al Canal Sur. Las autoridades de las vecinales involucradas, tienen un concepto similar al de las últimas administraciones locales: es una vergüenza que se deba gastar dinero en este tipo de accionar.

Hasta ahora, la lucha por mantener limpio los cauces y las márgenes de los canales es compleja. Municipio y vecinales determinan periódicas limpiezas pero éstas no duran más que unos pocos días. Los elementos arrojados son, en varios casos, sumamente difíciles de trasladar, incómodos, pesados, que ensucian vehículos y que, como se dijo, pueden ser sacados frente a los domicilios para ser retirados sin costo por el servicio municipal. Sin embargo, algo se mantiene aún vigente en estos sunchalenses (no vienen de otras ciudades) para seguir vigentes al momento de ser ecológicamente incorrectos.

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