Elena Dal Bo, especializada en dificultades intelectuales, discapacidades profundas y múltiples de la universidad de Birminghan, Gran Bretaña, estuvo en la ciudad, participando de una charla que fue organizada por Candi, contando con el respaldo de la Fundación de la Cuenca. La propuesta sirvió para reunir a un gran número de interesados en conocer detalles acerca de «sistemas de comunicación en niños y jóvenes con discapacidades múltiples», que fue el eje de la presentación. La profesional estuvo acompañada por Mariela Gismondi, coordinadora del proyecto de Comunicación Alternativa y Aumentativa del Centro de Día «Asomo».
Ambas, con claros conceptos, avanzaron acerca de la situación que se vive en la actualidad respecto de la discapacidad y las formas de estrechar barreras que se elevan como impedimentos.
«Las discapacidades múltiples, muchas veces se asocian a discapacidad intelectual importante o profundas y muchas veces no es así -dijo Dal Bo tras concluir su presentación- ya que en ocasiones, las discapacidades sensoriales y motrices son tan severas que impiden que la persona demuestre qué es lo que tiene adentro y qué tiene de verdad».
«Por eso es que nosotros trabajamos la comunicación en estas personas», agregó para luego indicar que actualmente hay dos modelos, uno de ellos, vigente, es aquel que se centra en la discapacidad «y ella es la que determina la vida de una persona. Si la persona tiene problemas es porque tiene tal o cual impedimento».
Por otra parte, además de recalcar que este tipo de situaciones son imposibles de prever, destacó la importancia que tiene la estimulación que se pueda ofrecer a los pequeños desde que son bebés.
Finalmente informó que en ciertos países de Europa se encuentra vigente otro modelo diferente al médico, llamado «social». «Pone el énfasis en las barreras que la sociedad ofrece a las personas con discapacidad. Es decir, que si mi hijo que usa silla de ruedas no puede entrar al cine, es porque el cine y las normas de construcción no se cumplen, el Estado no cuida que se cumplan las leyes y por lo tanto el cine no tiene ascensor y no porque él use silla de ruedas». En este sentido reconoció que hay cada vez más sitios en el país en los cuales se interesan por aplicar este tipo de inquietudes.

