Libertad demostró ante Quimsa ser un equipo en desarrollo, con buenas y malas, todo en el mismo partido, dominando en un tramo del encuentro pero siendo superado en otro con un balance favorable a la visita que se quedó con el triunfo por 74-82.
Los Tigres encontraron su mejor versión en el primer tiempo, en donde tras un cuarto inicial parejo (20-17) fue amo y señor del segundo, duplicando a los santiagueños (22-11) y sacando una importante diferencia de 42-28 que parecía que repetía lo producido el pasado viernes ante Olímpico… pero este rival tuvo una diferencia sustancial: pudo jugar como equipo y usufructuar tal situación ante un conjunto que aún sigue buscándose.
Luego de esa diferencia en contra, llegó lo mejor de un plantel que busca ser candidato. Las individualidades quedaron subsumidas al bien común y el objetivo de ponerse en juego se plasmó con un contundente 14-30 que evidenció las falencias defensivas que deben ser corregidas por Saborido.
Con ese envión, ingresaron al último tramo 56-58 pero en pocos minutos hizo crecer esa diferencia llegando a once puntos (67-78). Si bien luego se estabilizó en unas ocho unidades, quedó en claro que controlaba el partido y manejaba los tiempos ante un Libertad que intentó la heroica pero chocó con un equipo sólido y concentrado que no le dejó resquicios por dónde buscar descontar.
El 74-82 final deja una derrota para Libertad, que ahora tiene un arranque de 1-3 pero también importantes enseñanzas que deberán ser capitalizadas para la futura Liga Nacional e incluso los compromisos internacionales en donde la premisa será repetir lo hecho en la primera mitad a lo largo de todo el partido.




