Es casi verano y hace calor. Además, es la hora en que habitualmente los mayores descansan después del almuerzo. Los niños de tercer grado aún van a la escuela hasta diciembre y dentro del programa escolar, han conocido los vestigios del Fuerte de Los Sunchales, han recorrido la casa de Steigleder y se hallan en la plaza central donde las docentes les comentan sobre el cañón histórico y los derivan hacia el templo donde se celebran las misas y todos los acontecimientos que la religión católica nos ofrece como cristianos.
Son alumnos de la escuela San José y ponen en evidencia el interés por seguir recorriendo esta historia que incluye no solo los edificios, porque recopila además la llegada de un sacerdote desde Paraná para celebrar la primera misa en una casa donde hoy se eleva el edificio municipal.
Me han convocado para hablarles sobre la obra del templo, las primeras misas, la comisión conformada para levantar sus paredes, etc., los nuevos sacerdotes que llegarán, el Colegio San Carlos para la asistencia de los varones, sus docentes y planes de estudio, etc. Todo lo recopilado para escribir luego la Revista Histórica por el acontecimiento que vivirá la comunidad. Notable el interés de los pequeños y sus preguntas evidencian el atractivo que produce en ellos el relato con su caudal de curiosidad, valor y contenido. Sus preguntas son interesantes y las respuestas tratan de satisfacer esa apetencia genuina de conocimientos.
La tarde es calurosa pero el sacerdote nos ha dejado funcionando los aparatos de aire. Interesados y proclives a recibir mayores datos sobre
estos temas anteriormente desconocidos, regresan a las aulas donde seguramente aplicarán los conocimientos adquiridos.
Son niños aún, pero tienen las bases históricas y concretas que les permitirán en el mañana incrementar saberes, experiencias y cultura que
les atañe por vivir en este suelo bendito.


