Cuando el santo no da respuesta…

Me encanta conocer los pormenores de la historia, los intersticios que han torcido las decisiones. Para que sucedan los avatares de la historia se entretejen ideas, pasiones, religiones, amores y odios. Todo sirve en el entramado social de un país. Cada decisión dejó una huella, algunas fueron insólitas o descabelladas, oportunas o asertivas; cada adopción obligó a un comportamiento, cada ideología impuso una conducta…

Me entretuve leyendo el libro de Pacho O’ Donnell “El ADN Argentino”. Este autor es un dramaturgo, historiador y escritor que cuenta la historia argentina y la de Sudamérica, con espíritu federal y americanista, recuperando el relato de aquellos que quedaron olvidados. Entre sus relatos, se encuentra uno que llamó mi atención:

Cuenta que San Martín de Tours fue el santo que los españoles eligieron cuando conquistaron estas tierras. A él se encomendaron, felices de que les hubiera tocado tan buen cristiano, además de militar valeroso.

San Martín de Tours había sido un francés nacido en el año 316. Influido por su familia fue militar, pero luego sintió el llamado de Dios y se convirtió al catolicismo. Por su carácter y sus hazañas era un personaje muy querido. Esos atributos lo llevaron a los altares. La religiosidad hispánica hizo que se encomendaran a él para sortear las adversidades, entre ellas, dominar al aborigen.

Parroquia San Martín de Tours en Buenos Aires (Foto: Google Maps).

Durante décadas este santo respondió o no, a los pedidos, pero pasando los siglos, precisamente en 1838, tiempos en que gobernaba Rosas, los franceses e ingleses bloquearon el puerto de Buenos Aires. Este atentado a la soberanía nacional, enardeció los ánimos y el odio hacia los extranjeros se acrecentó.

Alguien recordó que el Santo Patrono, Tours, era francés, entonces, envió a la Legislatura un proyecto en el que solicitaba cambiar de patrono por varios motivos:

  • Que no ha sabido liberar a esta ciudad de fiebres, ni de secas, epidemias continuas que han arruinado las cosechas, ni extraordinarias crecientes de ríos.
  • Que la viruela desapareció por la vacuna, pero no por su intervención.
  • Que fue la virgen del Luján quien protegió a los hombres del ataque de los aborígenes y las luchas mientras el señor francés permanecía indiferente.
  • Que el pueblo ha perdido la confianza en él.

Terminados los considerandos, el Artículo 1° destituye a San Martín de Tours, por ser considerado aliado de los unitarios y haber perdido la confianza del pueblo.

Parece ser que el proyecto nunca fue considerado y en su exilio Rosas, se adjudicó el descarte.

Hechos insólitos de la historia que demuestran hasta donde llegan las pasiones, las creencias y religiosidades, pero también los odios y los temores.

¿Puede un santo o santa ayudar en la guerra de hombres contra hombres? ¿Puede estar de un lado o del otro en las grietas políticas? ¡Qué preguntas las mías! Recuerdo aquel primer Mandamiento de Cristo: “Amaos los unos a los otros como yo los he amado” y cae, serena la respuesta.

Griselda Bonafede

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Fuente: O ‘Donnell Pacho.  El ADN Argentino. Ciudad A. de Buenos Aires. Sudamericana 2025. 1° edic.

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