Historia en 140: 02 – ¿Cómo me llamo?

Parece un sueño… salimos desde Mirano en plena madrugada. Una pequeña valija de cartón, dos fotos, un libro, la pipa con el tabaco Muratti, el sombrero, un abrigo y un puñado de cosas que me empeciné en calificar de recuerdos.

Pero ya todo quedó atrás. Fue casi un mes eterno que pronto tendrá recompensa.

Extiendo el passaporto, trato de explicar, de contar, me apuro, me atolondro y quiero gritar pero sé que no servirá de nada. Me hablan, me dicen cosas… no entiendo y me gustaría que alguien me explique. Miro a los lados pero no encuentro de dónde tomar ayuda.

Partí siendo Giancarlo Russo, de repente me dicen Juanca, el Ruso. Perdí mi nombre, mi identidad. Soy otro pero sigo siendo el mismo. Iré donde me indiquen y comenzaré de cero, nadie tiene que recordarme porque nadie me conoce.

Los cambios o modificaciones de los nombres de los inmigrantes, respondían a tres razones principales:
- Asimilación: Muchos adoptaban nombres locales para integrarse de manera más rápida.
- Simplificación fonética: Se simplificaban o castellanizaban nombres complejos o extranjeros para facilitar su escritura y pronunciación.
- Errores de registro: La falta de documentos estandarizados y las barreras idiomáticas hacían que los nombres se escribieran de forma diferente en los registros de inmigraciones.

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