El avance cansino de la caravana parecía ser el mismo de ayer o de la semana anterior. Todos los días la misma rutina: avanzar, recorrer el camino que a veces estaba apenas marcado, nunca mirar atrás.
A fuerza de repetir, los monosílabos de otros empiezan a tener algo de sentido. La rudimentaria comunicación entre quienes provenimos de diferentes países permite acortar los días. Pero no hay palabra que nos prepare para lo que nos espera detrás de la próxima loma.
Hay que contener el asombro que amenaza con abandonar el cuerpo cuando surge, majestuoso, el Paraná. Claro, hemos visto el Océano pero esto es imponente. A lo lejos se divisan puertos, barcos y un constante movimiento que respalda esta grandeza.
Cruzarlo significará que entramos en territorio de Santa Fe, que estaremos más cerca de llegar al fin de este camino.

Pariente del mar:
A partir de su majestuosidad criollos y españoles llamaban al Río Paraná: “Pariente del mar”.
A sus orillas ya existía el poblado enfrente de Santa Fe conocido como la Bajada del Paraná, que pocos años después (en 1813) se convirtió en la Villa del Paraná.
Historia en 140: Es un proyecto que busca homenajear a quienes poblaron estas tierras. Redactado en primera persona, cada texto cuenta con 140 palabras, coincidiendo con los años que cumple Sunchales.

