Historia en 140 – 05: A tratar de aguantar

No basta con que se desdibuje el camino, que en la carreta entre agua por todos lados, que el frío cale los huesos hasta el fondo… la tormenta ignora todo eso y hasta incluso parece que toma más fuerza.

Hoy tampoco se avanza. Surgen de inmediato dos opciones: acurrucarse y tratar de pasar las horas o desafiar el frío y la humedad, intentar cazar algo y evitar esa olla grasosa con puchero de hace un par de días, cuando todavía se podía cocinar.

Apenas recorro unos metros siento que la suerte está de mi lado. Una liebre visiblemente perdida termina recibiendo la descarga de mi fusil. Ahora tengo en qué entretenerme y por sobre todo, comida. Deberé buscar la forma de encender el fuego y compartir con el dueño de la olla… y si no, habrá que tratar de aguantar.

La comida típica de 1800 era básica:
Puchero era una de las preparaciones que más se repetía. La simplicidad de los elementos disponibles y una elaboración basada en la simpleza permitía que, literalmente, "con lo que hubiera a mano" uno se pudiera alimentar.

La caza aportaba el sustento de carne y algo de variedad, dependiendo del lugar en el que se realizara y las presas o animales que pudieran encontrarse. Las verduras corrían la misma suerte, estando ligadas a la estacionalidad y parajes o zonas.

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