Secundarias, terciarias, universidades, todos los niveles se manifiestan. “La Universidad sale a la calle”, uno de los títulos que los reclamantes exhiben en altura y desde hace tiempo estas demandas se repiten y acentúan.
Dichosos los alumnos de esta época que tienen a su alcance la enseñanza académica, cuando en mi juventud para cursar un profesorado en Literatura (por ejemplo), había que realizarlo en Paraná (Entre Ríos), con una geografía desprovista del túnel en aquella época. Los estudiantes debían usar las balsas y esperar durante horas interminables.
Teniendo familiares en Paraná, no era fácil afrontar económicamente tal desafío… y este sueño mío quedó sepultado.
A lo largo de casi cuatro décadas de trabajo intenso en las aulas, provisión de textos para perfeccionamiento y para intensa lectura personal, después de la actividad hasta llegar a seis nietos universitarios y una bisnieta de Jardín, mi riqueza en la biblioteca personal ya se diseminó hoy entre las instituciones de Sunchales: 230 ejemplares para la Biblioteca del Barrio Moreno y libros para el Barrio Sur (no recuerdo cuántos). Algunas entidades manifestaron tener suficiente material y escasez de espacio para ubicarlos-.
Más de 900 textos fueron para la Biblioteca “Sarmiento” de Ataliva, mi antigua fuente nutritiva cultural y polifacética, maravilloso mundo que me facilitó el crecimiento pedagógico frente al nivel primario, más el curso del secundario en Rafaela y toda la trayectoria docente en el pueblo amado.
Fuente de luz, páginas de saberes, manantial de vocabulario, todo encontré en ese maravilloso mundo de papel en mi pueblo inolvidable, algo que hoy funciona en local propio, con eficiente y activa comisión. Pero deben ampliar el local para incluir todo lo recaudado. Hasta el momento, la Sociedad Italiana de Ataliva actúa como valioso custodio cultural.
Hoy son mis hijos y nietos quienes heredaron idénticas apetencias y valoración por los libros. Todos ellos proveen a los más pequeños de la familia para que recorran idénticos senderos. Cuando se siembra en terreno fértil con énfasis y sin interrupciones, se llega a cumplir los sueños.
En la pantalla televisiva comprobamos, lamentablemente, los insultos de aquellos que se dedican a calumniar y ultrajar a los periodistas, trabajadores ineludibles frente a estos sucesos que se dan a conocer. Gases, corridas, incidentes. Gendarmes lastimados por las piedras… lamentable cierre con violencia como patrimonio. Los genuinos reclamos se vieron empañados lamentablemente, como suele ocurrir.


